Los golpes en la puerta hacen que Dante se despierte, levanta su cabeza y lleva la mirada hacia todos lados, en especial al reloj, es bastante temprano, por tal motivo se pone en pie con la pistola en la mano, se levanta de muy mal genio a atender la puerta. —Señor los hombres de Lorenzo en estos momentos se están queriendo apoderarse de una bodega, allí hay suficiente mercancía; no creo que los hombres que cuidan de aquel lugar logren resistir por mucho tiempo —Dante golpea la puerta dando un fuerte puño. —Maldita guerra, ya ni dormir tranquilo se puede; prepara un grupo bastante grande, vamos a enseñarles quién es el que manda —aquel hombre asiente y se retira. Dante se viste y sale completamente preparado para dar una fuerte batalla; además de sus pistolas la mayoría lleva armas de l

