GEORGE Como si estuviera vagando en el umbral de dos mundos, un laberinto que se retorica entre la vigilia y el sueño. El laberinto de mis propios recuerdos, donde cada esquina oculta la luz de momentos compartidos con Mia (mi hermana) y Emma. Y así me encontré sumido en el torbellino de mi propia historia. El sueño era vivido, como si cada paso que daba en ese laberinto onírico provocara la resurrección de fragmentos de mi vida. Risas resonaban por los pasillos, risas compartidas con Mia y Emma cuando éramos más jóvenes, en días soleados que ahora parecían lejanos. Cada giro me llevaba a experiencias compartidas, desafíos superados y promesas hechas en momentos que parecían ser eternos. Pero, como en la vida misma, el sueño dio un giro oscuro. Las paredes del laberinto se cerraron, y l

