Las palabras de Ryan resonaron en mi corazón, creando una sinfonía de emociones. Su gesto romántico con las rosas rosadas había marcado el comienzo de un momento especial. La noche avanzaba, y con la mano de Ryan entrelazada con la mía, nos dirigimos hacia esa sorpresa mágica que él tenía preparada. Caminamos por las calles parisinas iluminadas, cada paso resonando con la promesa de algo extraordinario. La ciudad del amor parecía alinearse con nuestros destinos entrelazados mientras nos dirigíamos hacia un lugar secreto. Mi mente bullía de anticipación, y mi corazón latía al ritmo de la intriga. Finalmente, llegamos a un jardín oculto, iluminando por suaves luces de hadas que danzaban entre las flores. El lugar emanaba un encanto misterioso, como un rincón secreto donde los sueños se vol

