Rose
Pasaron algunas semanas.
Robert me vuelve loca.
Estoy segura de que es eso lo que quería, quería vengarse por como lo eh tratado desde esa noche.
No pienso disculparme si es eso lo que pretende.
Se preguntaran ¿Qué me ha hecho?. Déjenme contarles...
Primero. Me manda a que le busque un café amargó (como el) en una cafetería que queda en otro estado más o menos (sarcasmo), para que después de una hora que me toma ir y volver me diga que "ya no lo quiere porque está frío". Me manda todos los días, y siempre pasa lo mismo.
Una de las veces por querer correr para traerlo caliente adivine que me pasó.... ¡Así es! Me lo tire encima.
Segundo. Me hace que le traduzca un contrato en francés, después de hora tratando de traducirlo con coherencia (ya que tiene términos legales que no conozco) me dice que: - "No. Cambiamos la fecha de la reunión, necesito que lo hagas en alemán" - "No tengo mucha fluidez con el alemán" - "Ese no es mi problema Parrish".
Tercero. Hay muchas veces que estoy horas sin hacer nada, por lo que me llevo mis libros para estudiar para los exámenes. Es agarrar los libros y que el me pida algo. Me amenazó con abrir una ventana y tirarlos por ella. Además de que la vez que me engancha con uno se queda hasta tarde (somos los únicos dos que quedan en la empresa, además de los guardias) simplemente para complicarme la vida y hacerme perder tiempo.
Sin duda voy a reprobar todo este cuatrimestre.
Al menos tiene la decencia de llevarme a mi casa.
Cuarto. Todos los días tengo un descanso de 20 minutos (aparte de los 30 minutos para almorzar), es faltar 5 minutos para ese descanso y que el me pida que le llene un millón de formularios, aparte de decirme que no me mueva de ahí hasta que lo termine que los necesita con urgencia. Cuando termino media hora después y me levanto, sale y me dice "El descanso termino, necesito....".
No sé qué pretende, ¡Que me ponga un pañal!
Y no basta con la hostilidad de Robert, también tengo que lidiar con los demás empleados que me odian sin motivo.
Los únicos que me caen bien son Ian y su padre.
Hasta ahora me eh mantenido tranquila, y no replicado, ni protestado. Lo que me extraña.
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Era de mañana.
Yo estaba apoyada en unas de las paredes del pasillo del colegio. Mis ojos se cerraban solos, cuando en una de esas veces que parpadeo un vaso de café aparece adelante mío, miro hacia arriba y me cruzo con los ojos verdes de Ian. Agarró el café.
- Supuse que lo necesitarías, ayer me fui más tarde de la oficina y note que tú todavía estabas.
- Si - digo tomando del vaso y suspirando - Gracias.
- No hay por qué.
Ian en las últimas semanas se ha hecho un amigo más. Él siempre ha sido muy solitario, lo que sorprende que quiera estar con nosotros.
No me malinterpreten, me encanta estar con él.
A Patrick todavía no le cae muy bien, se pone celoso que yo esté todo el día con él.
Se nos acerca Patrick.
- Por Dios Rose, ¿Qué te ha pasado en la cara? - dice preocupado
- Gracias Patrick - digo sarcástica.
- Lo siento.
- Me eh quedado hasta tarde estudiando, ya que en el trabajo no puedo hacerlo.
- Ni se porque lo sigues haciendo.
- Porque necesito la carta de recomendación de tu padre.
- Se está aprovechando de ti. - dice molesto.
- No, no lo hace - miento.
- Hay veces en las que eres demasiado buena.
- ¿A veces?
- Si, admite que eres algo atropellante de vez en cuando. Me extraña que no lo hayas mandado a la mierda, ya que la paciencia no es una de tus virtudes.
- Gracias por tu apoyo amigo.
- Solo digo....
- Pues dilo, pero mantenlo en tu cabecita.
- Que mal humor.
- Dormí dos horas y todo por un examen que voy a reprobar de todos modos.
- Si quieres te paso las respuestas.
- No me fío de tus conocimientos.
- Me refería al machete.
- No haré trampa.
- Entonces acepta tu destino... Reprobar... Chan, Chan, Chan - dice dramáticamente haciendo que toca el piano.
20 minutos después.
Estábamos sentados en nuestros pupitres.
Yo de vez en cuando cabeceaba durmiéndome. Patrick cada dos minutos me pateaba para despertarme.
La profesora estaba hablando.
- .... Por lo que eh decidido no tomar el examen, y en su lugar hacer que hagan un trabajo grupal.
Levantó la cabeza rápidamente al oír eso.
- ¡Siii! - susurro.
- Este trabajo va a valer el 60% de la nota final y.....
Después de clases salimos para ir al comedor.
Nos sentamos en nuestra mesa de siempre.
- Iré a buscar un plato del menú ¿quieres?
- ¿Qué hay?
- Creo que ensalada con hamburguesa.
- Si, gracias - digo. Él se va para el mostrador.
- Rose - dice Ian sentándose enfrente mío.
- Archi - digo. Es mi apodo para él, ya que su apellido es Archibald.
- ¿Con quién harás el trabajo?
- Seguramente con Pat. ¿Quieres hacerlo con nosotros?
- No lo sé, no le caigo bien a Patrick.
- Solo está celoso, no le hagas caso. Además, ahora eres uno más del grupo.
- ¿A si?
- Si. Eso te pasa por hablarme y haberme caído bien. - ríe - Es verdad, eres de los pocos que me agradan.
- ¿Te digo algo? - dice acercándose más susurrando - Tu eres la única que me agrada.
Río - Si tú lo dices.
Patrick pone adelante mío la bandeja con el plato y se sienta a mi lado.
Estaba serio, cuando se pone así me hace acordar a Robert.
- Archi hará el trabajo con nosotros.
- ¿Quien? - dice con la vista en su plato.
- Ian. - digo.
- ¿Quien? - dice comiendo.
- ¡Patrick! - digo enojada.
- Está bien Rose, buscaré otros compañeros - dice Ian parándose - Nos vemos en la empresa. - se va.
- ¿¡Qué diablos te pasa!?
- Oye tranquila.
- ¿¡Por qué lo tratas así!?
- No grites Rose Elizabeth.
- No me llames con mi segundo nombre, el que está en falta eres tú.
- Rose siempre hemos sido tú y yo. Yo nunca eh querido integrar a nadie a nuestro grupo y tú ahora quieres que seamos los tres mosqueteros con ese rubio teñido.
- Primero, él es rubio natural. Y segundo es un buen chico, si tan solo te dignaras a conocerlo mejor te darías cuenta que no es como los otros idiotas que nos rodean.
- No necesitamos a nadie más.
- Nosotros no, pero puede que el si nos necesité.
- No es nuestro problema, además no somos los únicos en este colegio.
- Eres un idiota Patrick - digo enojada parándome - Yo haré el trabajo con Ian. Si cambias esa actitud te espero en mi casa por la tarde - junto mis cosas y me voy.
Camino rápidamente para alcanzar a Ian.
- ¡Archi! - lo llamo. Él se da la vuelta sorprendido. - Te espero hoy a la tarde después de la empresa en mi casa, haremos el trabajo ahí si te parece.
- ¿Qué hay de Patrick?
- El no importa, te pasaré la dirección por mensaje.
- Rose lo apreció, pero no quiero ser el motivo de discusión entre ustedes dos.
- No digas tonterías, te espero - digo yéndome antes de que replique.
*****************
Pasó la tarde y fuimos de la empresa hacía mi casa.
- ¿Vives por acá? - digo entrando al barrio privado.
- No. Antes solíamos vivir también en un barrio privado, pero después de la muerte de mi madre nos mudamos fuera de la ciudad.
- Lo siento, no sabía que tu mamá murió.
- Si, hace seis años atrás.
- Mi papá murió hace dos años.
- ¿Eran muy unidos? - pregunta.
- Si, demasiado. ¿Vos y tu mamá?
- Soy hijo único así que lo era con los dos. Mi papá es mi mejor amigo.
- El mío también lo era, mi hermana es más apegada con mi mamá.
- ¿Tienes una hermana?
- Si, es seis años mayor que yo. Es bastante insoportable pero no sé qué haría sin ella.
- Me hubiera gustado haber tenido hermanos, la vida de hijo único es muy solitaria.
- ¿Antes ibas a otro colegio? - pregunto.
- Si. Después de la muere de mamá las cosas cambiaron mucho, dejé el colegio al que iba desde que era niño, perdí mis amigos.
- Lo siento mucho.
- Yo no. Sabes en los peores momentos te das cuenta quienes son realmente tus amigos, yo descubrí que no tenía ninguno a pesar de estar rodeado de tanta gente todo el tiempo.
- ¿Por eso te gusta estar solo?
- No es que me guste, pero mejor solo que mal acompañado ¿no? - hace una pausa - Claro que todo cambio cuando te conocí. - lo miro.
El me miraba sonriendo. Sonrió.
- Lamento hacerte tantas preguntas, suelo ser muy preguntona cuando una persona me interesa.
- No me molesta hablarlo contigo Rose. Además, me sintiera incómodo no te hubiera respondido.
- Si te pregunto algo que no quieres responder quédate callado y me daré cuenta. Tú también puedes preguntarme lo que sea, también me siento a gusto contigo.
- Gracias Rose.
Pasaron varios minutos. Habíamos empezado el trabajo cuando alguien toca la puerta. Patrick asoma su cabeza.
- ¿Queda lugar para un integrante más? - dice apenado.
- Seríamos tres - digo seria - ¿Te parece bien? Sino puedes irte.
- Lo siento... - mira a Ian - A los dos, fui un amigo celoso e idiota.
- Dale. Entra que ya empezamos. - sonríe y entra.
No puedo estar mucho tiempo enojada con Patrick.