Rose
Al día siguiente.
Estaba en mi casillero cuando veo que se me acerca Patrick.
- Hola Pat.
- Hola. Ayer desapareciste, te estuve llamando toda la tarde.
- Estaba estudiando.
- ¿Para qué? - pregunta confundido.
- Estaba viendo un poco el tema de la universidad.
- Rose tómatelo con calma. Somos jóvenes, tenemos que disfrutar un poco. -suspira - Pareces mi padre.
- Ya que lo mencionas, trabajaré con él.
- ¿¡Que!?
- Si, tengo que hacer unas pasantías educativas y me tocó trabajar en la empresa de tu padre. - miento.
- Mala suerte la tuya. Eh oído hablar que mi padre es el Grinch.
Río - No creo que sea tan malo, soy amiga tuya me tendrá un poco de compasión.
- Mi padre no conoce la compasión, no conoce ningún sentimiento bueno.
- No exageres.
- Ro, no hay micrófonos, no tienes por qué defenderlo.
- No lo defiendo, es que me parece extraño que alguien no tenga sentimientos buenos en su interior. Talvez él no los demuestra.
- Rose es mi padre, lo conozco. De niños no nos daba ni una palmadita en la espalda, ni siquiera con Jane que se supone que tiene que ser "la nena de papá". Jamás un te quiero, o estoy orgulloso de ti, o feliz cumpleaños - dice enojado - Y de mi madre ni hablemos, mucho menos.... No todos tenemos la suerte de tener padres como los tuyos.
- Lo siento.... - digo apenada.
- No tienes por qué, solo no te fíes de mi padre.
Sabía que los padres de Patrick no eran muy afectuosos, pero no sabía que le eran tan indiferentes a sus hijos.
****************
Después del colegio llegó hasta la dirección que me dio Robert.
Quedó parada enfrente de un enorme edificio muy lujoso. Arriba de la gran puerta de cristal había unas letras en cursiva que decían: "Wallace & Co."
Entro y me acerco a la recepción.
- Hola, buenos días - digo a la señora que estaba sentada detrás del escritorio.
- Niña ya no se hacen visitas guiadas con los colegios - dice sin levantar la vista del monitor de la computadora.
- Vengo a ver al Sr Wallace.
- El Sr Wallace se encuentra muy ocupado, no tiene tiempo para atender a colegialas.
- Estoy acá por el puesto de secretaria.
Me mira - ¿Enserio? - dice. No me cree. - Niña, no me hagas perder el tiempo. Si quieres tener una aventura con un millonario búscate a otro y déjame trabajar.
- ¿¡Disculpe!? - digo molesta - Es usted muy mal educada y odiosa.
- ¿Cómo dices? - dice sería.
- Lo que escuchó.
- Llamaré a seguridad.
- Adelanté, la reto.
Levanta el teléfono y marca un número, cuando veo una mano que presiona la tecla de cortar la llamada.
- No será necesario Nora, la señorita está conmigo. - dice Robert.
- Disculpe Señor Wallace.
- No tiene porque, se como suele ser la Señorita Parrish.
- Ella empezó - protestó.
- Suficiente Señorita Parrish. - dice Robert - Vamos, ya me ha hecho perder demasiado tiempo. - dice caminando hacia uno de los ascensores.
- No por culpa mía - digo caminando rápido para seguirle el paso. Entro con él. - Sino por tu recepcionista que me vio cara de zorra.
- Que vulgar, ¿Yo con una adolescente?
- Como sea, ¿puedes hacer algo para que cada vez que venga no me paren en la entrada?
- Si, te daré una credencial. Solo tienes que pasar por la oficina de recursos humanos para que te tomen una fotografía.
- Genial.
Se para el ascensor en el último piso y sale, voy detrás suyo.
Entra a su oficina y se sienta en su escritorio dejando la puerta abierta. Me mira serio.
- ¿Qué esperas para entrar? - dice. Entro rápidamente - Cierra la puerta - ordena. Lo hago. Me extiende una hoja - Fírmalo, es tu contrato.
- ¿Puedo leerlo?
- Me extrañaría si no lo hicieras.
- No me gusta dejar nada al azar.
- Eres exasperante.
- El sentimiento es mutuo.
- Escucha Parrish, estableceremos algunas reglas.
- Antes de eso necesito que haga algo.
- ¿Y eso que es?
- Que escriba una carta de recomendación para la universidad.
- ¿Por qué haría eso?
- Porque voy a trabajar para usted, además de que es muy reconocido y se verá excelente con mi inscripción.
- Lo pensaré.
- ¿¡Lo pensará!?
- Si, todo dependerá de cómo hagas tu trabajo. - hace una pausa - Estableceremos algunas reglas.
- Soy toda oídos.... - digo sentándome.
- Eres muy atrevida, ese comportamiento acá no lo puedes tener. ¿Acaso no tienes algo de decoro?
- Suelo tenerlo con la gente a la que le tengo cierto respeto. - digo cruzándome de brazos.
- ¿Y acaso a mí no me lo tienes?
- Solía tenerlo, hasta que hablo de esa forma tan brusca sobre la muerte de mi padre.
- Dije la verdad. Como sea no puedes tratarme con ese descaro, no puedes contradecirme, ni puedes replicar nada, no llegarás tarde y te irás cuando yo lo haga...
- Tengo colegio en la mañana.
- Te las arreglarás, eres una chica lista. Algo más... Yo no digo dos veces las cosas.
- Esta bien....
- Mientras cumplas esas reglas todos estaremos bien, y yo consideraré escribir esa carta.
- Me parece bien Sr Wallace.
- No te vengas a hacer ahora la sumisa.
- Hago lo que usted me ordenó.
- Muy bien, tu escritorio es el que está afuera, eres la única que está en este piso ya que lo único que hay de mi oficina. Tú eres la encargada de controlar quién entra, y de pasarme las llamadas.
- ¿Cómo se quién entra?
- Porque tienen de tener cita, si es un empleado de la empresa me lo informas por el intercomunicador. ¿Alguna duda?
- No.
- Muy bien - dice abriendo una carpeta y leyendo. Me mira - Ya puedes irte, te llamaré si te necesito.
- Muy bien Sr Wallace. - me levanto, hago una reverencia agarrando las puntas de mi falda y salgo cerrando la puerta.
Suspiro y me siento en mi nuevo escritorio.
Pasan algunas horas. Robert abre la puerta y asoma su cabeza.
- Puedes ir a almorzar - dice - Hay un comedor en el segundo piso.
- Esta bien, ¿Quiere que le traiga algo?
- No, gracias Señorita Parrish. - cierra la puerta.
Entro al ascensor y marco el segundo piso. Al llegar veo que hay un cartel con una flecha para la izquierda que dice "comedor". Me dirijo para el lado que indica y llego a un comedor muy grande lleno de meses con gente en ellas.
Al entrar noto que la gente levanta la vista y me ve raro, probablemente se preguntan ¿Qué hace una adolescente acá?.
Agarro un sándwich envasado de una de las heladeras y una botella pequeña de agua, pago y me siento en una de las mesas apartada de todas esas personas que me siguen mirando raro.
- Te ven como un enemigo, eres la competencia - dice un chico muy joven de cabello rubio sentándose en mi mesa enfrente mío.
- ¿La competencia? - pregunto extrañada.
- Si, ser la secretaria del Sr. Wallace es uno de los puestos más codiciados.
- Es estresante trabajar para él.
- Puede que sí, pero si haces bien tu trabajo la recompensa es muy buena. Uno de los últimos asistentes que tuvo el Sr Wallace lo ascendió a jefe de recursos humanos. Además de que a muchos de los viajes cortos que hace suele llevar a su asistente o secretaria.
- ¿Cómo sabes tanto?
- Ese hombre es mi padre.
- Soy Rose Parrish por cierto - digo extendiendo mi mano. El la toma y la sacude.
- Ian... Ian Archibald.
- Me pareces conocido... ¿Acaso me eh acostado contigo?
Ríe - Ya quisieras. No, voy al colegio contigo Rose.
- Ahah.... Cierto.
- Eres muy directa.
- Si, mucha gente lo dice. ¿Qué haces aquí?
- Trabajando.
- ¿Trabajas acá sin tener un título universitario?
- Mira quien lo dice.
- Bueno yo soy amiga de su hijo, me dio este trabajo temporal para escribirme una carta de recomendación para la universidad.
- Reconocen el talento. Soy el nuevo encargado de marketing.
- Wow.... - digo impresionada.
- ¿Me crees? Porque la mayoría de la gente no lo hace.
- Si te creo, en el colegio no pasas muy desapercibido.
- ¿A qué te refieres?
- Eh visto tus trabajos de diseño y arte, además de tus fotografías. Eres muy talentoso.
- Gracias Rose.
- Es la verdad, impresionas a todo el mundo que lo ve. ¿Trabajarás acá por mucho tiempo?
- No lo sé, por ahora es hasta que terminen las clases, que es cuando termina mi reemplazo.
- ¿Reemplazas a alguien?
- Kevin cayo por las escaleras de su casa y necesitaban a alguien, mi padre hablo con el Sr Wallace y este acepto.
- Dudo que Kevin sea mejor que vos. Hay cosas que no se aprenden, que ya se nace con ese talento y tú eres uno de esos sin duda. - me paro - Tengo que irme o el me matara. Nos vemos en el colegio Ian.
- Nos vemos Rose.
********************************
Al día siguiente.
Estábamos con Patrick caminando por los pasillos del colegio para entra a clases.
- ¿Cómo estuvo tu primer día? - pregunta mi amigo.
- Bien, no fue tan malo.... Por ahora. Todo el mundo me odia.
- ¿Y eso por qué? - pregunta riendo.
- No te rías - digo golpeando su pecho - Porque todo el mundo quiere ese trabajo y no pueden creer que una adolescente que los haya quitado. Se pensarán que soy la zorra de tu papa.
- Pobre de ti - ríe. Estábamos por entrar, cuando pasa por mi lado Ian en dirección contraria.
- Hola - dice al pasar en tono seductor con una sonrisa.
- ¿También te acuestas con Ian Archibald? - dice Patrick.
- No seas idiota, es Ian Archibald, todas las chicas del colegio quieren acostarse con él.
- Si, pero ninguna está a su altura - dice sarcástico - Es un arrogante.
- Tu también lo eres. Trabaja para tu padre, ayer hablamos y me pareció muy simpático. Tienes envidia de que todas las mujeres lo quieran a él.
- No seas ridícula, sabes que no me faltan chicas lindas.
- Mentiroso, sabes a veces los hombres parecen mujeres.
- ¿Es un halago?
- No.
- ¿¡Te gusta!?
- Me parece lindo, con el aro en la nariz y los que tiene en las orejas.
- ¿No es muy cliché que te guste el chico rebelde del colegio?
- Es liberal, no rebelde. Es un artista.
- Dios, ya te perdí. Escríbele un poema. - dice sarcástico
- Puede que lo haga.... "Ian, el alma libre de los dorados cabellos...."
- Seguramente es teñido.
- Envidioso. - digo peleándolo.
- Claro que no - dice entrando al aula. Entro detrás de él riendo.
kikiiiiiii8