Rose
Siento que me sacuden y que me destapan. Abro los ojos y lo primero que veo es la cara de preocupación de mi mejor amigo.
- No molestes Patrick - digo volviendo a taparme y cerrando los ojos.
- Rosie... - dice sacudiéndome - Levántate, está mi padre.
Abro los ojos rápidamente al recordar lo que pasó en la madrugada. Me siento en la cama.
- ¿Te ha dicho algo? - pregunto con algo de miedo mirándolo, se estaba vistiendo apurado.
- Toco la puerta hace unos minutos... No dijo más que ‘hola’, pero estoy seguro que venía a inspeccionar mi habitación. - saca unas bolsas grandes de consorcio de unos de sus cajones. - Lo bueno es que no lo hizo porque estabas aún dormida. - me tira una bolsa - Levántate y ayúdame.
- ¿A qué? - digo confundida.
- A limpiar el desorden.
- Noooo - digo volviéndome a acostar.
- ¡Levántate! Por favor Rosie, me va a mandar a la escuela militar si ve todo el desorden que escondo.
Se dirige a su armario, abre las puertas. Me siento quedando con la boca abierta.
Está lleno de ropa desacomodada, tirada por el piso, además estaba lleno de botellas de cerveza, de vodka, y cajas de pizza.
- Dios mío.... ¿Acaso hubo una fiesta en tu habitación de la que no me enteré?
- Después habrá tiempo de criticar, encárgate de abajo de la cama.
Me levanto, agarro la bolsa y me agacho. Levanto la colcha y miro hacia abajo.
- Por Dios, ¿Qué significa esto? - digo agarrando de la punta un condón, se lo tiró.
- Eso significa que no vas a ser tía, por el momento.
- Me quedo más tranquila. - vuelvo a agachar la cabeza - Acá abajo es algo así como un campo minado de condones. Yo ni loca limpió esto. - me paro - Yo me encargo del armario.
- Que escandalosa, como que si nunca visite uno - dice mirándome pícaro.
- Vete a la mierda.
- Fuiste la primera en probar esta exquisitez - dice señalándose - deberías sentirte afortunada.
- Oh sí, me siento bendecida por Dios - digo sarcástica.
- ¿Eso fue sarcasmo?
- ¿Tu qué crees?
Hace dos años atrás estábamos solos en una casa, de la nada comenzamos a hablar sobre la primera vez y todo eso, una cosa llevo a la otra y terminamos en su cama.
La verdad fue algo muy especial para nosotros. Nos conocemos desde que somos niños, por lo que no tuvimos pudor y todo fue muy espontáneo.
Ambos queríamos que la primera vez fuera con alguien a quien quisiéramos, y para mí no hay otra persona con la que me hubiera imaginado ese momento. El sentimiento es mutuo.
Ambos sabíamos que éramos dos amigos experimentando. Después de eso yo temía que las cosas se pusieran incómodas, pero no paso es más fortaleció nuestro vínculo de amistad.
Porque somos eso... Mejores amigos. No nos queremos de otra forma.
******************
Después de acomodar el cochinero de Patrick bajamos a desayunar.
Nos dirigimos hacia el comedor. Estaban sus padres desayunando, uno en cada punto de la larga mesa.
- Buenos días - decimos a dúo con Pat.
- Hola Rose - dice Vivían, la madre de mi amigo con una sonrisa.
Se distinguir una sonrisa falsa de una genuina, y la de esta mujer es tan verdadera como sus tetas.
Ella es algo así como la madre de las Barbies. Rubia, de ojos celestes, con una sonrisa falsa y todo su cuerpo artificial.
Nos sentamos con Patrick uno al lado del otro. Miro a su padre, Robert, de reojo. Me estaba mirando serio para variar. Vuelvo mi vista al plato.
- ¿Cuando tienes que volver a viajar papá? - pregunta Pat rompiendo el silencio.
- Tengo que terminar un trabajo pendiente que tengo acá. Así que lo que me tomé concluirlo.
- ¿A dónde irás después?
- París.
- Wow que asombroso. - dice mi amigo con los ojos brillantes. Su sueño es viajar, conocer lugares y París es el primero en su lista.
- Estudia duro y podrás acompañarme en el futuro.
- ¡Rosie! Mi chica preferida - dice Tim, el hermano mayor de Patrick entrando y extendiendo sus brazos.
Río, me paro y lo abrazo.
- Te eh extrañado - dice apretándome fuerte en el abrazo.
- Que mentiroso eres, seguramente me has engañado con muchas francesas.
- Pero mi corazón te pertenece - dice poniendo ambas manos en su corazón con cara de cachorrito.
- Deja en paz a mi amiga.
- No te pongas celoso Patty.
Río y vuelvo a sentarme. Él se sienta enfrente.
Cuando era una niña estaba enamorada de Timothy, según yo él era mi novio. Ahora es una anécdota. Tim es como mi hermano mayor. Otro que tiene el gen Wallace al 100%. Lo único que diferencia a Robert Wallace de sus tres hijos es el carácter; Tim, Patrick y Jane, la hermana pequeña, son las personas más simpáticas, extrovertidas y agradables personas que conozco.
- ¿Cómo estuvo en intercambio hermano?
- Genial, fue increíble. Deberías hacer uno tú también cuando empieces la universidad.
- Esa es la idea. ¿Vendrás conmigo no Ro?
- Claro. - digo riendo.
- ¿No puedes dar dos pasos sin asegurarte que Rose está a tu lado? - dice burlón Tim.
- Eh déjame pensarlo..... No.
- Debes tomar la oportunidad que se te presenta, los intercambios son muy importantes para la carrera, ayudan mucho - dice Robert serio, con la vista en su periódico.
- Rose, Nikki iba a ir a j***n ¿Cómo le fue? - pregunta Tim.
- No fue.... - digo sería.
- ¿Por qué? j***n es uno de los más importantes.
- Tenía otras cosas que hacer seguramente - dice Pat. Se lo que hace, quiere evitar ponerme mal por el verdadero motivo por el que mi hermana no viajo.
- Fue cuando murió papá... - digo despacio.
- Que idiota, cuánto lo siento. - dice apenado.
- La verdad que sí, eres un idiota - dice Patrick enojado.
- No se hablen así - dice Robert serio.
- Lo siento Rose...
- Está bien Tim, no lo recordabas, no tienes porque.
- Siento mucho habértelo recordado.
- Tim, está bien - digo sonriendo apenas - La verdad es que no hay un día en el que no piense en el de todos modos.
- Lo extrañas ¿eh?
- ¡Timothy! - lo regaña mi amigo.
- Me preocupo por ella, no eres el único que la quiere.
- Si, lo extraño. Él era mi todo.
- Tu padre era asombro - dice Tim con una sonrisa.
- Vamos Ro o llegaremos tarde - dice Patrick parándose. - Nos vemos - sale.
- Adiós, gracias - salgo rápido detrás de él.
Estábamos caminando hacia el colegio. Ambos íbamos en silencio.
- Lo siento, Tim a veces es bastante directo.
- Está bien, no me molesta hablarlo con él. Me siento como lo hago contigo, que puedo expresarme. Tú y Tim son con los únicos con los que hablaría de algo tan personal. Solo son tú, él y Nikki.
- No eres muy sociable.
- No, realmente pienso que los chicos de nuestra edad son unos idiotas.
- ¿Yo inclusive?
- Si, tu especialmente. Lo que te hace diferente a los demás idiotas es que te amo.
- Gracias, tus palabras me conmueven.... ¿Por eso te acuestas con ancianos?
- No son ancianos, son jóvenes pero no tanto como nosotros.
- ¿De dónde los sacas?
- Son compañeros de Nikki.
- ¿Tu hermana sabe?
- ¿Lo preguntas enserio? Por supuesto que no lo sabe. Me mataría.
- Yo también tengo ganas de hacerlo, es más le diría a Tim que me ayude a castrarlos.
- ¡No! - digo sería - Prometiste guardarme el secreto, así como yo guardo los tuyos sin juzgar.
- Sabes que no le diré a nadie, solo que me preocupo por ti.
- Estaré bien.
- Si tú lo dices....
******************
Después de terminar las clases salgo afuera y espero por Patrick para caminar devuelta a nuestras casas.
- Ro - dice acercándose.
- ¿Vamos?
- No, yo iré a la casa de Ava.
- ¿Para?
- Para jugar al blackjack.... ¿Tu qué piensas?. - dice sarcástico - Sus padres no están. Te hablo más tarde. No te enojes.
- No me enojo, ve a coger tranquilo.
Estaba caminando para ir a mi casa, cuando siento que tocan bocina.
Miro para el costado del lado de la calle y lo veo a Robert con su auto. Iba a mi lado lentamente.
- Sube, te llevo - dice serio como siempre.
- No, gracias. Me gusta caminar.
- Está helando, sube por favor. - hace una pausa - Quiero disculparme.
- ¿Y eso por qué? - pregunto mirando al frente.
- Por lo de la otra noche, me desubique. No sabía lo mucho que significaban para ti tu padre.
- Está perdonado Sr Wallace.
- Déjame invitarte a almorzar como ofrenda de paz.
- No, gracias.
- Lo diré por última vez... Sube al auto. - me paro y lo miro sería. Él estaba con el ceño fruncido, lo relaja - No muerdo Rose.
Quedó callada mirándolo.
- Está bien... - subo al auto.
Él iba conduciendo, ambos estábamos callados.
- ¿Dónde iremos? - pregunto.
- A un restaurant - dice sin mirarme.
Varios minutos después nos encontrábamos sentados en un restaurant muy elegante.
Robert miraba la carta del menú.
- No voy a ordenar por ti, así que fíjate que quieres - dice sin levantar la vista.
Agarró la carta y comienzo a leer.
La verdad es que no había nada que llamara mi atención, todos eran menús muy excéntricos y yo soy bastante sencilla por no decir que amo la comida rápida. No hay nada mejor que una buena hamburguesa con papas fritas.
Se nos acerca el camarero.
- Que tal, ¿Ya saben que van a ordenar?
- Si, yo pediré la sugerencia del chef y tráigame un "Romanee-Conti Grand Cru" - dice con un perfecto asentó francés.
- Muy bien Sr, ¿Señorita?
- Eh.... Yo pediré los spaghetti...
- Vienen con salsa de pesto, caviar y camarones. - dice el camarero.
Levantó una ceja confundía, no sé qué es nada de lo que menciono.
- Si, está bien. Y agua mineral.
- Muy bien, con permiso - dice retirándose.
Miro a Robert. Estaba con su celular.
Suspiro despacio y comienzo a mirar a mi alrededor. Estaba lleno de gente, gente con alto poder adquisitivo.
- Rosie... - dice una voz con un asentó Italiano.
Miro para mi costado y lo veo.
- Hola Francesco - digo con una sonrisa. Él se me acerca y me da un beso en cada mejilla.
- ¿Qué haces aquí? - pregunta mirando a Robert, esté estaba más serio de lo normal.
- Almorzando con el padre de un amigo.
- ¿Sin tu amigo?
- Si, le estamos organizando una fiesta sorpresa.
- Claro... - dice no muy convencido- Yo vine con mi madre.
- Que bueno...
- Será mejor que vaya, se debe estar preguntando donde me metí. - toma mi mano y deja un beso en esta - ¿Me llamarás bella Rose? Extraño levantarme a tu lado.
- Claro, nos hablaremos pronto - digo avergonzada.
- Addio - dice yéndose.
Miro a Robert.
- Estás toda roja - dice.
- Si, suele pasarme cuando me encuentro en una situación incómoda.
- ¿Incómoda?
- Si, que me vean almorzando con usted sin Patrick.
- ¿Quién era él?
- ¿Disculpe? - digo confundida.
- ¿Quién era él?
- No creo que le corresponda saber, usted no es mi padre como para andar exigiendo explicaciones.
- Si que eres insolente Rose.
- Y usted bastante arrogante.
- Me pregunto ¿Cómo hará tu pobre madre para controlarte?.
- Eso a usted no le incumbe.
- No, pero puede que le mencioné a tu madre que te juntas con jóvenes mucho más grandes que tú.
Quedó con la boca abierta - ¿No hablará enserio?
- Si, hablo enserio.
- Pensé que todo esto era para disculparse.
- Y me disculpó, pero aún no olvidó la forma en la que me tratas. Alguien tiene que enseñarte respeto. - quedó en shock - No le diré nada, si haces lo que yo te pido.
- ¿Y eso que quiere decir? - pregunto molesta.
- Necesito una asistente para la empresa, la última que teníamos renunció.
- Me pregunto por qué será - digo sarcástica.
- No seas atrevida. Es solo por un par de meses.
- ¿Por qué yo?
- Porque me ahorro tener que buscar una yo, ya que mis empleados son unos incompetentes y contratan a la primera cara bonita que ven siendo esta otra incompetente.
- ¿Tomo eso como un halago?
- Tómalo como quieras. El hecho es que necesito a alguien que hable varios idiomas y que sea rápida. Y si eres así de vigorosa como lo eres para los insultos me sirves.
- ¿Qué le diré a Patrick?
- Lo que tú quieras, pero evita decir la verdad, no quiero que me ande molestando por darle trabajo a su amiga.
- Querrá decir extorsionar.
- Tu y yo tenemos una diferente visión de las cosas. Te daré un consejo, la gente con tu punto de vista no llega lejos. Mírame a mí, soy lo contrario a eso.
- A veces el dinero y el poder no lo es todo. ¿Es usted feliz?
- Que pregunta más infantil.
- Que escéptico.
- ¿Es un trató Srta. Parrish?
- ¿Tengo opción?
- No, no realmente. - dice con una sonrisa.
Era la primera vez que lo veía sonreír. Tenía una sonrisa muy hermosa.
No debería estar pensando eso ya que el hombre me esta extorsionando, pero no puedo evitar ponerme algo feliz al saber que estaré con el todo el día.