Al fin estoy listo para iniciar a jugar, mi lesión ha sanado por completo y ahora solo queda aquel horrible recuerdo. Estoy sentado en las bancas del camerino pensando en todo lo he vivido ese último año desde el día uno de la lesión hasta hoy que estoy vestido con el uniforme esperando el momento de salir. —¿Nervioso? —No en realidad, estoy ansioso, fue bueno no perderme el campeonato. —Es bueno estar de vuelta Josafat como en lo viejos tiempos. —Hacieno llorar al rival. Reímos con ganas. —Ustedes pueden muchachos. Nos anima el entrenador. Es verdad, podemos con eso y más, tengo una motivación extra que me ve desde la zona de plantea, ahí está mi amada Esther con su pancita de cinco meses. Para nosotros será sorpresa cual sea el sexo de nuestro hijo, es algo especial que Esther

