Me levanté más animado que nunca, tengo a Esther en mi brazo y una mano recorre su vientre acariciándole. —¿No puedes dormír? —No —me levanto yo comenzo a besar su vientre —estoy feliz. Esther acaricia mi cabeza y ríe. —Es muy lindo lo que haces, pero se nos va a hacer tarde para irnos a trabajar. —Es verdad, quisiera que antes de irte a trabajar me acompañes a darle la noticia a los muchachos. —Está bien. Tomamos una ducha rápida y nos asistamos rápidamente. —Compraré desayuno de camino. —Está bien amor. —No es necesario que lleves tu auto, puede irte en el mío, le diré a Brian que me venga a dejar. —Está bien amor, vendré por la noche a verte. —Esther, quiero que te vengas a vivir conmigo, pasas más tiempo aquí que en tu casa, me gustaría que vivas conmigo ahora que vamos a h

