Ella no podía creer que todo sucediera de un momento a otro, no podía creer que el hombre que aun amaba estaba tirado sangrando del estómago, su camisa blanca manchada la dejo sin palabras, pero tenía que reaccionar, tenía que hacer algo, no podía quedarse de brazos cruzados mientras el hombre que había amado más allá de la vida, más allá del tiempo. ─No te autorizo a que te mueras ¿Me oíste? ¡Tú no te puedes morir! Tenemos una hija recuérdalo. Por favor no te vayas, no nos dejes, mi amor no te vayas ─ Suplicándole que no se atreva a volver a dejarla, sin dejar de llorar mientras que Samantha terminaba de reaccionar y antes que volviera a disparar Maximiliano impuso su voz era como una revelación, era como que si ver su dolor y sus lágrimas le hubiera llegado a un lugar que pensaba que

