Capítulo once

2530 Palabras
Una estupidez… Un aleteo de mariposa en potencia. Una idea, unas palabras, un desacuerdo, y todo pronostica una gran pelea.   Propuse mi casa, es decir, si la ofrezco cada fin de semana para beber y drogarme con desconocidos ¿por qué no podía invitar a un grupo decente de personas? No haríamos nada malo, simplemente pasar el rato, hasta podría aprovechar en intentar llevarme bien con Matt, me convenía que seamos aliados. Hasta que lo vi.   Vi cómo frunció el ceño, y la incomodidad en su rostro... Él lo planeó todo. De eso estoy seguro y por más que pasen los años no dejaré de pensar lo mismo.   - Ahora que recuerdo no podré ir - se excusó Matt - debo visitar a mi abuela, ha estado muy enferma.   - ¿Cuándo se enfermó? ¿Hace cinco minutos cuando ofrecí mi casa? - dije sin pensar bien mis palabras, tenía claro que si peleaba con Matt, Rachel siempre lo elegiría a él.   - En realidad fueron ocho - añade Dylan, haciéndome saber que él está de acuerdo conmigo, Matt sólo estaba poniendo una tonta excusa para no ir a mi casa porque simplemente nunca le he agradado, y el hecho que me acerque a su mejor amiga, es algo que nunca toleró.   - Paren ya, chicos, si Matt dice que su abuela está mal es porque realmente lo está, creo que yo tampoco iré. Tal vez pueda acompañarte, es hora de conocer a la mujer que crió al chico más brillante de todo Ryalville - le propone Rachel acariciando su cabello. Fueron apenas unos segundos, pero lo vi. Aquella sonrisa socarrona que me lanzó, jactándose del poder que tiene sobre ella, sobre todo lo que él tiene y yo no. Haciéndome saber que ganó.   - ¿Le calientas el inodoro antes de que se siente también? - le pregunto alterado a Rachel, estaba harto de todo, desfogando mi ira en la persona incorrecta  - Es increíble lo fácil que te dejas manipular por este imbécil.   - Chicos calma, por favor - intervino Carly tratando de que nuestro intercambio de palabras no pase a mayores, bueno, el único que estaba haciendo un escándalo era yo.   - Descuida, Carly, entiendo que Luke no tenga conocimiento sobre la diferencia entre una afecto y manipulación... En especial porque él es un especialista en lo segundo, y todos lo sabemos - contraataca Matt, lo rápido que cambia todo, apenas meses atrás era un pobre idiota consejero estudiantil, y ahora toda esta seguridad la tenía gracias a Rachel.   -¿Yo? Tú te estás aprovechando de lo que significas para ella, porque no quieres que esté cerca mío. Porque no te agrado - dije para no quedarme atrás, en un intento desesperado para que Rachel se diera cuenta, tal vez Matt tenía razón, sé reconocer a un manipulador y chantajista emocional apenas lo veo.   - Pues no lo haces, es verdad. Sólo te tolero porque Rachel es mi amiga y por alguna extraña razón cree que eres una buena persona y le agradas - vuelve a dirigirse hacia mí. Toda esa hostilidad, ¿sería porque él también teme perderla? Porque me ve como una amenaza.   - ¿Y por qué no lo soy? - pregunto frunciendo el ceño, sin importarme las muchas o pocas personas que nos puedan ver, tengo claro que no soy buena persona, pero quería escucharlo de su boca, que cayera en mi juego, y al menos Rachel se percate de que Matt tampoco es un santo.   - Soy jugador de rugby, sé oler a un potencial peligro desde lejos - ataca mirándome a los ojos - y ahora detecto uno en frente de mí.   - No olvides lo que realmente eres Matt, sólo eres un marica que se esconde detrás de la fachada que tu nueva amiga creó para ti, porque sin ella sólo serías un idiota del cual todo el mundo se burla - dije perdiendo totalmente el control.   - Es cierto, tengo buenos promedios, me preocupo por mi futuro, y además descubrí que me gusta el deporte, pero al menos no le hago daño a los demás para cubrir mis propias inseguridades, ¿llamándome marica  te hace sentir mejor? Es triste, pero adelante, cree lo que quieras, imagino que es menos costoso que armar fiestas para personas que sólo te usan como un cajero bancario personal. - responde con esa sonrisa burlona que tanto detestaba ver.   - Juro que voy a matarte - grité empujando mi bandeja de comida al suelo, ahora sí teníamos la atención de todos, y me importaba una mierda, era capaz de matar a golpes a este idiota, si no fuera por Dylan… Y Rachel.   - Los dos, paren ya. Si quisiera escuchar peleas me quedaría en casa. Es increíble que caigan en el recurso más tonto de todos para armar una discusión, por Dios, no puedo creer que ambos hayan usado problemas del otro para no lastimar si propio ego, es tan… bajo. Me largo - dijo Rachel antes de ponerse de pie e irse, no supimos de ella durante el resto del día.   Otra vez parecía algo insignificante, pero Rachel me hizo reflexionar, y por primera vez pensé en ella antes que en mí mismo, y decidí hablar con Matt, a mí tampoco me agradaba, pero si quería seguir cerca de Rachel debía hacer algo para llevarme bien con él. O al menos llegar a algún acuerdo para evitar que lo de hoy se repitiera, porque ambos podríamos perderla.   Fui a su maldita casa, y me esforcé en buscar la mejor recopilación de palabras para evitar herir sus estúpidos sentimientos, y todo lo hice por Rachel. Aguanté las ganas de golpear al idiota que tenía al frente sólo por ella.   - ¿Puedes ir al punto? - pidió suspirando aburrido de escucharme. Parece que mi discurso no lo conmovió ni siquiera un poco.   - No te propongo que seamos mejores amigos, sólo quiero que nos llevemos mejor por Rachel - le digo resumiendo todo lo que tenía en mente - algo tan simple como eso, pero debemos hacerlo ambos, Matt.   - ¿En verdad te importa, Luke? - cuestiona mirándome fijamente a los ojos.   - ¿Acaso estás enamorado de ella o qué mierda? Todo el tiempo paras pendiente de eso. Ten los huevos de admitirlo al menos - respondo perdiendo la paciencia.   - No, no lo estoy ¿tú sí? ¿te gusta Rachel? - pregunta - ¿eres capaz de decirlo delante de todos?   - En verdad no te entiendo, Matt, ¿qué mierda tienes en contra mía? - pregunto resignado a la idea de que siempre me odiará, pero al menos quisiera saber la razón.   - ¿Quieres saberlo en serio? Luke, honestamente, me importa muy poco lo que hagas con tu vida, pero sí me importa Rachel, ella es la persona más importante en mi vida. Es mi mejor amiga y quiero lo mejor para ella. Ha pasado por mucho y te conozco Luke. Tú no quieres a Rachel, simplemente te parece interesante, sólo quieres acercarte porque te escucha y te entiende. Te gusta la atención de ella, no lo que ella es. Y eres la peor persona que puede existir en el mundo, si te interesa en verdad como dices, deberías alejarte de ella. La harás sufrir, y ella ya tiene suficientes problemas.   - No sabes lo que dices - respondo pretendiendo que sus palabras no me dolieron.   - Sé muy bien lo que digo, y por eso esperé a decirlo cuando estemos solo los dos, si quieres golpéame, humíllame, no me importa, pero con Rachel no te metas. Es cierto que ambos han pasado por situaciones fuertes, no es sorpresa, pero la diferencia entre ustedes es que Rachel intenta ser mejor, no importa lo destruida que se encuentre, siempre halla la manera de sonreír y busca el bien de todos, mientras que tú te encargas de hundir a los demás, quieres que todos seamos infelices porque tú lo eres - escupe sin más.   - Cállate - le pido.   - ¿Me estoy equivocando acaso? - inquiere - Y si te acercas a ella la vas a contaminar, como la fruta podrida que eres.     Caminaba sin rumbo fijo acompañado de una extraña sensación sobre mi cuerpo, era como si pudiese verme fuera de mí, nada de lo que había a mi alrededor parecía real, los ruidos, los paisajes, todo parecía ser parte de un escenario falso. Nunca imaginé que una persona tan pasiva y que aparentaba ser tan amable y cordial como Matt fuera capaz de lanzar una bomba tan nociva con sus palabras. Y lo peor de todo es que tenía razón, sin importar lo doloroso que había resultado escucharlo.   Mi curiosidad ante esta chica había sido tan fuerte e inesperada que cegó la razón, y lo más lógico era que tarde o temprano iba a lastimar a Rachel, así como daño a todos. Así como maté a mis padres.   Es el destino de las personas destructivas, arrasar con todo a nuestro alrededor sin importar las consecuencias. Matt tuvo razón en cada palabra que me dijo, excepto que yo no quería dañar a Rachel. No era la más guapa, ni mucho menos la más popular. Era excéntrica e irritante, torpe como solo ella sabe serlo, y aun así, me parecía la chica más interesante de todas. A su lado parecía una polilla deslumbrado por un foco de luz.   Las personas como yo sólo sabemos dañar. Apenas la conocí tuve la estúpida idea de que no era tan tarde para mí y podría cambiar. No todo estaba perdido. Si una persona rota como ella pudo sanar, tal vez era una señal de que yo también podía hacer, una absurda esperanza.   Fui un idiota.   Ella es perfecta a su manera. Me encontraba observándola a escondidas, bailando frente a unos patos que tiene en su jardín. Parecía tan libre, tan feliz. Y en aquel extraño escenario las palabras de Matt resonaban en mi cabeza.   Rachel merece lo mejor del mundo, y claramente yo no lo soy.   Alejarme sería difícil por muchas razones, en especial porque habíamos creado un vínculo entre ambos, y si le importaba al menos una décima, ella se acercaría, al menos para conocer mis razones para irme tras varios intentos por obtener una oportunidad. Aprendí a conocerla tan pronto, que dolía saber exactamente todo lo que debía hacer para que me odie.   ¿Una manera lenta y dolorosa de lastimarte? Poner distancia de la persona más maravillosa que conoces. Me sorprendía lo irónica que la vida podía resultar; después de tanto esfuerzo para que Rachel respondiera mis mensajes o aceptara ser mi amiga para que cuando por fin lo conseguía había llegado la hora de irme.   El mensaje era claro, al menos por mi parte: no contestaba sus mensajes ni buscaba acercarme durante los recesos. Era una extraña para mí, excepto que no podíamos volver a ser dos desconocidos, por más distancia que pusiera, no había barrera para evitar pensar en ella, o ella en mí.   Carly se acercó en un par de ocasiones preguntando la razón de mi distanciamiento, pero decidí ignorarla, era lo mejor para todos, y no tenía ánimos para crear un circo de esta situación, tenía otros planes; la mejor forma de alejar a Rachel y no morir en el intento es volver a ser el mismo Luke de siempre.   Y definitivamente necesitaba algo que me ayude a sobrellevar su ausencia. Mis viejas amigas deben volver.   - ¿No crees que ya bebiste demasiado? - cuestionó Dylan tratando de quitarme la botella de vodka sin éxito - Luke, puedes intoxicarte si sigues así.   - No seas un aburrido, Dylan - contestó Patrick - al chico le rompieron el corazón de la manera más patética de todas, bebe todo lo que necesites Luke, olvida el terrible trauma de que Matt te quite a la chica que te gusta.   - Cállate - le ordené evidentemente enojado - En esta casa no se menciona el nombre de ese imbécil nunca más.   - ¿Y si le damos una paliza? - propone.   - Patrick! Deja de meter cizaña en todo este asunto, Luke, en serio deja de beber, estoy seguro que quizá si Rachel y tú hablan pueden arreglar todo - insiste Dylan, siempre fue el más maduro de todos.   - ¿Arreglar exactamente qué? Si no hay nada entre ambos, y es lo mejor - respondo dando otro sorbo a la botella. El timbre suena de manera inesperada y los tres nos dedicamos miradas llenas de confusión - ¿ordenaron algo de comer?   - No. Si deseas voy a ver lo que ocurre - responde mi mejor amigo.   - Descuida, iré yo - digo poniéndome de pie apenas y tambaleándome, hasta llegar a la puerta. Una risa torpe es expulsada de mi cuerpo al verla tras la fachada de mi casa - Ray Ray, es una sorpresa verte aquí, pero es una fiesta privada.   - Dios, estás borrachisimo... Luke, quería hablar contigo - murmura examinándome de pies a cabeza.   - Pero yo no, creí que el mensaje estaba claro - dije cortante, intentando finalizar el tema de una vez por todas.   - ¿Qué te ocurre? Vine para que podamos hablar como un par de personas civilizadas. Lamento lo que ocurrió con Matt y mi reacción exagerada - afirmó. Había decidido mandar al diablo su orgullo y vino buscando una solución; y eso era precisamente uno de los defectos de Rachel: nunca supo poner límites.   - No hay problema, es producto de tus traumas - respondí haciendo que su semblante cambie. - Hermano alcohólico, problemas familiares, es lógico que odies las peleas.   - ¿Esa es tu estrategia? Imaginaba algo más innovador... Dime lo que está pasando - vuelve a insistir, esperando mi respuesta. No parecía dispuesta a caer ante mis palabras.   - Lo que está pasando es que quiero que te largues, Rachel. Vete - alcé mi voz.   - Luke...   - Sólo me acerqué a ti porque tenía curiosidad, pero ya pasó, olvida todo, no eres tan especial después de todo.   - Dime lo que ocurre - pide con un hilo de voz.   - No te quiero en mi vida. Eso es lo que ocurre. ¿Te gusta acaso que te grite, que te humille? ¿Acaso tu papi no te da cariño y te conformas con cualquier Idiota que te grite? - la provoqué hasta que conseguí lo que quería, Rachel me tira una bofetada con los ojos reteniendo sus lágrimas.   - Eres un idiota - masculla tratando de controlar su tono de voz.   - Lo soy, ¿por qué viniste a la casa de este idiota, Rachel? ¿Acaso me extrañas, niña tonta? ¿Te recuerdo a tu padre o por qué demonios sigues arrastrándote? Lárgate de una buena vez - dije sintiendo una presión en el pecho.   Ella fue quien reprimió las ganas de llorar, nunca podré saber lo que sintió, pero tampoco podré olvidar aquella sensación de dolor. Acababa de destruirnos, me sentía más roto que nunca, pero no podía dejar que se notara. Era lo mejor, le dolerá unos días, y Matt se encargará de que esté bien. 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR