Capítulo doce

2260 Palabras
Ese fin de semana organicé la mejor fiesta de todas, recordaron aquel acontecimiento durante semanas. La palabra descontrol adquiere otro significado en mi casa, el hogar de nadie en donde todos eran libres de hacer lo que les viniera en gana. Si yo no puedo ser feliz al menos puedo brindar todo para que los demás se diviertan.   No puedo hacer al mundo feliz, pero puedo darles las herramientas para anestesiar su dolor, todo lo que deseen olvidar.   - Luke, es suficiente - susurra Dylan en mi habitación una vez que los demás se fueron. No tengo claro exactamente la hora, estoy muy mareado como para que me importe - Te estás haciendo daño, Luke.   - Prefiero dañarme yo a que los demás lo hagan. Deja de juzgarme, no todos tenemos la vida perfecta - reclamé, enojado sin saber la razón.   - ¿Crees que yo tengo una vida perfecta? Luke, todos tenemos problemas, algunos más graves que otros, pero no por eso andaré metiéndome todo lo que encuentre en el camino - dijo, y sé que tenía buenas intenciones, sin embargo, estaba tan dolido y drogado, que no me importaba.   -Para ti es fácil decirlo, no eres nadie para juzgar la forma en la que desahogo mi dolor - reprendí en su contra.   - Me preocupo por ti, idiota. Estás mal, y quiero ayudarte, dime qué puedo hacer - pidió y pude notar una notoria preocupación en sus ojos, Dylan siempre fue un buen amigo, a pesar de lo mal que lo traté la mayor parte del tiempo, parecía entender lo mal que me sentía, y era capaz de mover cielo y tierra con tal que me sintiera mejor.   -Pasame una cuchara, cocinaré un par de anfetaminas, necesito algo nuevo que me haga sentir - contesto obteniendo un chasquido de su lengua - y si vas a tener esa actitud de mierda mejor lárgate.   - No dejaré que te sigas metiendo esas mierdas, sé que estás pasando por un mal momento, pero cuentas conmigo.   - Gracias Dylan, eres un gran amigo. No te merezco... Espera, Dy, ¿tú sientes que yo te he corrompido de alguna forma? - pregunté pensando en todo. Si en el tiempo que llevo conociendo a Dylan nunca ha probado drogas, ¿podría significar que no necesariamente lastimaría a Rachel?   -Bueno, si no fuera por ti todavía sería virgen - contesta y ambos reímos - no, para nada, ¿por qué la pregunta?   - Nada en especial - respondí esperando poder dejar el tema, pero la suerte parecía no estar de mi lado.   -Sigues pensando en Matt ¿no? - preguntó, como si fuera capaz de leer mis pensamientos.   - Mejor iré por la maldita cuchara yo solo.   Ryalville, anochecer Octubre de 2013 Rachel Stone   La habitación de Carly era sumamente cómoda, y no podía dejar de sentirme agradecida por haber congeniado con personas tan geniales como lo son Carly y Matt, quizá no seríamos los más populares, pero éramos un grupo real.   Mis mejores amigos notaron lo extraña que me sentía tras haber sido exiliada de la vida del complicado Luke Hamilton. Y es que no entendía la razón de su repentino cambio, había algo que no tenía sentido,pero no me arriesgaría a perder más dignidad por él.   Los tres estábamos en casa de Carly, decidimos pedir pizza y ver películas, hasta que se hizo tarde y solo nos quedamos Carly y yo para hacer una pijamada. Aprendí a disfrutar de estos pequeños momentos en los que podía mantener conversaciones casuales, no todo en la vida debían ser problemas o evitar que Dean tuviera una recaída.   - Entonces ¿todo esto significa que Luke sí te gusta? - preguntó Carly con confusión.   - No lo sé, no estoy segura de si me gusta o si me gusta su amistad. Pero no es el fin del mundo y lo superaré.   - Te entiendo, yo ya me resigné a que Matt nunca me hará caso - suspira mientras se tapa con una manta - oh vamos, no actúes como si estuvieras sorprendida, es bastante obvio que me gusta.   - Mira, no sé si haga bien al decirte esto, pero debes ser muy paciente con Matt, sabes que es un chico tímido y...   - Es virgen, le teme al sexo, sí lo sé, y puedo vivir con ello, pero no es algo que se sienta, ya me cansé de negar mis sentimientos, y de luchar por él.   - Creo que la palabra correcta es asexual. Espera ¿entonces Matt ya no te gusta? - pregunto tratando de descifrar los sentimientos de mi amiga, Carly era muy ambivalente: me gusta Matt, no me gusta, ahora me gusta Patrick, y nuevamente Matt, aunque me haya tomado meses admitirlo en voz alta.   - ¿Qué opinas de Dylan? Es guapo - responde cambiando de tema.   - Sí, supongo.   Llamada entrante de Dylan.   - Dios, es la ley de la atracción - exclama Carly pasándome mi teléfono - contesta, tonta.   - ¿Diga? - saludo confundida. Dylan nunca me ha llamado, y mucho menos a estas horas.   - Oh Dios, Rachel, gracias por contestar... Perdona la hora, pero no sabía a quién llamar - su voz tenía una tonalidad excesiva de preocupación.   - Dylan, cálmate ¿qué está pasando? - pregunté con temor.   - Es Luke.   - Dylan...   - Lo sé, lo sé, créeme que lo sé y ahora no es lo más importante... Rachel, no sé lo que le está pasando a Luke - susurró como para que el rubio no logre oírlo.   - No quiero ser grosera, pero eso no tiene nada que ver conmigo - dije pretendiendo cortar, pero no podía.   - Lo sé, pero estoy desesperado, no sé qué hacer...   - ¿Qué le ocurre? - mi cerebro me gritaba que corte la llamada, lo que ocurra en la vida de Luke no era problema mío, sin embargo deseaba ayudar, y aunque sea dejar más tranquilo a Dylan, sé lo angustiante que es ver sufrir a alguien que quieres y no poder ayudarlo con la disminución del consumo.   - Está fuera de sí, intenté quitarle unas drogas y se enojó muchísimo, está muy agresivo - logro escuchar distintos gritos y ruidos, parecía que estaban destruyendo el lugar. Un escenario similar al día que fui al consultorio de Ian.   Y de pronto... Boom...   Dylan también gritaba el nombre de Luke, y había un silencio aterrador en el ambiente.   - Dylan... Dylan... ¿Qué está ocurriendo? - pregunté preocupada ante el repentino cambio que se percibía en el ambiente.   - Oh mierda... Luke, no me hagas esto, por favor… - lo escuché lloriquear asustado, sin obtener respuesta alguna.   - Dylan... Dylan - grito antes de que corte la llamada.   - ¿Qué pasó? - Carly abre sus ojos con angustia, inquieta por todo lo que acaba de suceder.   - No sé, pero iré a averiguarlo - dije pretendiendo coger mi saco y correr lo más veloz que mis piernas me lo permitieran, pero fui detenida por la castaña de ojos azules.   - ¿Estás loca? Son casi las tres de la mañana, Rachel, lo más seguro es que todos los chicos en esa casa están drogados, es muy peligroso - advirtió, y pensándolo bien tenía sentido lo que decía, pero no estaba pensando con claridad.   - Están solos, no hay peligro, Carly, te aviso cualquier cosa - respondí sin medir realmente al posible problema al que me iba a enfrentar.   Jamás había corrido tanto en mi vida, diversas ideas cruzaban mi mente, y cada una era peor que la otra. Sólo tenía claro que necesitaba ver a Luke, saber lo que le estaba pasando e intentar ayudarlo, ser un soporte para Dylan también, debe entender que pase lo que pase no es su culpa.   Parecía el típico escenario de intoxicación por alcohol de Dean... Tal vez esté involucrándome de más, pero era la mejor opción.   En el camino decido llamar a Alex, un enfermero que trabaja por unos cuantos dólares cada quien que alguien se metía en este tipo de problemas y no quería ir a un hospital.   La puerta de la casa está entreabierta. Y en la cocina se encuentra el peor escenario. Luke tirado en la cocina convulsionando, Dylan sostiene su rostro, el cual expulsa una extraña espuma blanca. Todo su cuerpo tiembla...   Sobredosis...   - Rachel… - dijo Dylan sorprendido por mi presencia. Ignoré lo demás, mis rodillas se desplomaron al suelo, imitando la posición del castaño, ayudándolo a sostener la cabeza de Luke, está mal, pero todavía está consciente, y debe estar muy asustado.   - La ayuda viene en camino, escuchas Luke, estarás bien, lo prometo - dije lo suficientemente alto para ser escuchada. Aunque también intentaba convencerme a mí misma de que lo que decía era verdad.   … Ryalville, amanecer Octubre de 2013 Rachel Stone   Dejé mis uñas tranquilas al saborear la sangre alrededor de mi dedo anular. No me bastaba con lidiar con la sobredosis de Luke, sino que todo este escenario me transportaba a años anteriores, y las constantes veces en las que he tenido que estar para ayudar a Dean.   Cuando un adicto -  no importa si es alcohol, drogas o cualquier otra sustancia-  llega al límite es importante auxiliarlo de inmediato, incluso el más mínimo segundo es indispensable para salvar su vida.   Estaba afectada, y por primera vez tenía la posibilidad de expresar mis emociones, pero Dylan parece a punto de estallar por un colapso nervioso, no es para menos, sólo somos adolescentes, deberíamos preocuparnos por aprobar las materias, ingresar a la universidad, quizá un mal de amor, no por salvar a nuestro amigo con sobredosis. En general, creo que nadie debería de pasar por una situación así.   Me acerco hacia él y poso mi mano sobre su hombro llamando su atención.   - Estará bien, Alex tiene una pinta terrible, pero es un buen profesional, Luke se pondrá bien antes de que nos demos cuenta - digo para animarlo, incluso he usado las mismas palabras que mamá utilizaba en las primeras sobredosis de Dean.   - Debí evitar que sucediera esto, pero él es tan testarudo, no quiso obedecerme, yo debí...   - No, no lo hagas - lo interrumpo - no te culpes por esto. Hiciste bien, Dylan, reaccionaste a tiempo.   - Si tú no hubieras traído a este tipo probablemente Luke estaría muerto. Y todo es mi culpa - continúa hablando Dylan, debe entender que no es culpa suya, a pesar que en un escenario como el que acabamos de vivir es inevitable sentir como esa terrible sensación se apodera de tu ser.   - Si eso hubiese pasado, no sería tu culpa Dylan, tampoco sería de Luke, es culpa de la adicción que está desarrollando, controla su vida entera y no lo deja pensar con claridad - repito como constantes doctores se lo han explicado a mis padres durante todos estos años, y hasta ahora no lo quieren comprender.   - Hablas con tanto conocimiento... Rachel, ¿Necesitas ayuda? ¿Hay alguna situación en tu casa que te esté ocasionando algún problema? - pregunta Dylan- Disculpa, fui muy inoportuno, no tienes que responder nada de eso, no es de mi incumbencia.   - No, no te preocupes, mi mamá era enfermera en California, decidió retirarse un tiempo, pero quizá nos dé la sorpresa y empieza a trabajar pronto en el hospital- miento, suena mejor eso a contarle sobre mi hermano adicto y sus múltiples recaídas que me han costado grandes traumas infantiles - y siempre me cuenta sobre estos casos, para que tome mis precauciones.   - Admiro mucho a tu madre. Entonces ¿Crees que esté bien? - pregunta con miedo, Dylan siempre fue esa clase de persona que se preocupa más por los demás que por él mismo. Y Luke era como su hermano.   - Físicamente sí, pero tendrás que ayudarlo mucho Dylan, el verdadero problema de Luke no es la adicción, sino todo el trasfondo que lo lleva a consumir.   - No es novedad que Luke está totalmente destruido por dentro - confiesa Dylan- no te lo diría si no supiera que tú también lo sabes, creo que por eso es que deseaba acercarse a ti con tanta desesperación.   - Antes de mandarme a la mierda olímpicamente - agrego enarcando una ceja con indignación, el hecho que Luke haya estado a punto de morir no quitaba el hecho de lo mal que me había estado tratando en las últimas semanas.   - Bueno, deberías agradecerle a Matt por eso - resopla el castaño conectando con mis ojos - tu amigo puede ser todo lo listo que quieras, pero no por eso es el chico más bueno y perfecto.   - ¿Matt? ¿Qué demonios tiene que ver Matt en todo esto? - pregunto sin entender nada de lo que está pasando.   - Es extraño que tu mejor amigo no te lo haya dicho, si siempre te cuenta todo, bien, estoy muy cansado para hacer comentarios irónicos así que iré al grano: tuvo una pelea con Luke hace semanas, y le sacó en cara algunos temas que resultan sensibles para él.   Me ofrezco a ir a la cocina para preparar té para ambos, aunque mi mente sigue pensando en Matt, ¿qué pudo haberle dicho a Luke para quebrarlo de esta forma? Porque aunque no lo admitiera, Luke era una bomba de tiempo, y era cuestión de semanas, para que estallara. Al igual que yo reprime su dolor, excepto que se escuda en las sustancias para evitar pensar en sus emociones. Bloquea su dolor, pero no sabe manejarlo.   Necesita tanto apoyo...
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR