Capítulo ocho

2067 Palabras
Ryalville, amanecer Agosto de 2013 Rachel Stone   El fin de semana pasó mucho más veloz de lo que me hubiese gustado, apenas me alcanzó el tiempo para terminar mis deberes y leer el libro que tenía pendiente, sin siquiera percatarme el momento en el que tenía que alistarme para no llegar tarde otra vez había llegado, en parte me gustaba ir a la escuela, me permitía respirar de la tensión que vivía en casa. Tapar las cagadas de Dean era agotador.   Caminaba rumbo a la escuela pensando en Luke Hamilton, pues parece que tuvo alguna contusión cerebral o alguien estaba suplantando su identidad, el mensaje que dejó en la madrugada del viernes fue el primero de muchos que envió el fin de semana; lo más extraño de todo era la manera en la cual me hablaba, como si fuésemos amigos cercanos… Me generaba ansiedad.   Tras el primer mensaje sospeché que estaba ebrio, drogado, o ambos, pero se había vuelto algo constante en él, por lo que quedaba una opción: alguno de sus amigos lo ha obligado, o incluso puede que hayan apostado. No soy tan tonta, y su repentino interés no trae buenas intenciones.   -       Hey ginger, sube, te llevaré a la escuela - hablando del rey de Roma, ahí lo tenía al frente. Traía un par de lentes oscuros que cubrían sus ojos de una posible resaca. Para el coche esperando alguna respuesta.   -       Puedo caminar, gracias - niego con intención de continuar mi trayecto hacia la escuela, pero, parece que es demasiado para Luke, pues avanza lentamente con su coche, avanzando casi a mi ritmo - ¿Es una clase de broma?   -       Intento ser amable - dice como si tuviera un plan para acabar con el hambre en el mundo.   -       Pues trata de hacerlo con otra persona - respondo caminando más rápido, él imita mi ritmo acelerando ligeramente el auto - ¿no tienes a nadie más a quién molestar?   -       Sí, pero molestarte es mucho más divertido - dice riendo - no te imaginaba tan amargada, ¿Qué sucede? ¿Los problemas con tu novio son más graves de lo que pensabas?   -       No tengo novio...  Es más, es algo que simplemente no te importa, Luke - respondo irritada ante tanta insistencia.   -       Tienes razón, no me importa, pero estoy aburrido. Entonces ¿estás enojada porque ya no estás con Baxter? Espera, no me digas que es uno de esos patéticos casos de amor no correspondido - pregunta bajando sus lentes, nuestras miradas se cruzan durante unos segundos - Eso es lamentable.   -       No es mi novio… Y no tengo que darte explicaciones sobre lo que Matt y yo hacemos, dile a tus estúpidos amigos que se consigan una maldita vida - contesto cruzando hacia el otro lado.   Es increíble que haya estado detrás de mí solo para poder llegar con la primicia a la escuela, en especial si se tratan de rumores sobre Matt. Puede que estemos distanciados, pero eso no quiere decir que no me preocupe por él. Los demás parecen aves carroñeras listas para atacar, esperando obtener información personal vergonzosa sobre él, en especial los chicos como Patrick, Dylan o Luke, que se ven amenazados ante la inesperada popularidad de Matthy.   ¿Por qué lo odian tanto? Si se dieran el tiempo de conocerlo verían la gran persona que es, incluso podrían ser amigos.   Es irónico que piense así estando peleada con él, aprecio mucho a Matt, aunque me haya herido, nunca podré decir algo malo o revelar secretos que me haya confesado, así no podamos retomar nuestra amistad, sería incapaz de dañarlo.   ¿Y si lo lastimé el viernes al rechazar su ayuda? Él también me hirió, pero eso no me da derecho de lastimarlo de vuelta. Así no funcionan las cosas.   Por andar evitando las tonterías de Luke casi llego tarde, me disponía a ingresar de una buena vez a la escuela, hasta que me percaté que alguien sostenía mi mano, impidiendo que pueda entrar, intentando que sienta su presencia: Matt. Su mirada se veía tan quebrada, sus ojos estaban mirándome, pero no con ese brillo habitual, las palabras ni siquiera eran necesarias, él me necesitaba, realmente necesitaba hablar conmigo, e hice un esfuerzo sobrehumano por dejar mi orgullo de lado.   -       Sé que necesitas tiempo, y también sé que soy un idiota, me porté muy mal contigo cuando no debí Rachel y… - lo interrumpo rodéandolo en un abrazo, no puedo juzgarlo por explotar, en especial cuando entiendo lo que es continuar pese a que el mundo entero se encarga de hundirte.   -       No tienes que explicarme nada, todo está bien - respondo para calmarlo mientras acomodo uno de los rulos de su cabello detrás de su oreja - supongo que las almas gemelas también pelean.   -       Ya no puedo guardarlo más tiempo Rach, tengo que decirlo, por eso quería hablar contigo, pero no aquí - susurra con apenas un hilo de voz.   -       Tranquilo, sabes que cuentas conmigo, además, no nos perderemos de nada en geografía - digo esperando que se pueda tranquilizar, Matt asintió tomando mi mano, dispuestos a irnos.   -       ¿Tan pronto lo perdonaste? Creí que eras más dura - se burla Luke caminando hacia nosotros, mira nuestras manos entrelazadas con una expresión de desagrado - ¿no pueden aguantar un poco más para comenzar la luna de miel? No creo que al director le agrade que dos de sus alumnos, en especial si se trata de uno de los mejores, se escape de clases.   -       Tú o tus estúpidos amigos dicen una sola palabra, y me encargaré de que hasta en Rusia sepan lo del viernes, Luke - lo amenazo, era mentira, jamás expondría un secreto tan íntimo, pero él no tiene por qué saberlo. Su semblante cambia ante mis palabras, incluso su quijada parece tensarse - Eso mismo pensé, ahora, con tu permiso, nos vamos. Suerte en clases, blondie.   -       ¿Qué demonios pasó el viernes? - pregunta Matt - Creo que en todos estos años jamás había visto a nadie amenazas a Luke, o mejor dicho, nunca me había topado con alguien que tuviera material para ello. Eres asombrosa.   -       Lo sé, pero él no es importante en este momento, sino tú. ¿Qué está pasando, Matthy? - le digo preocupada, acaricio su rostro tratando de descifrar su mirada, pero perdí cualquier rastro de razonamiento cuando la primera lágrima cayó - ¿Matt? ¿Qué ocurre?   -       Tengo miedo, no quiero que te alejes de mí - responde secando sus lágrimas.   -       ¿Por qué me alejaría de ti? ¿Hiciste algo malo acaso? - pregunto sin comprender nada de lo que estaba ocurriendo.   -       No lo sé, pero tengo miedo - susurra- soy diferente, Rachel.   -       Matthy ¿eres gay? - inquiero sin dejar de tomar sus manos, no creo que tener una opción s****l distinta a la de los demás sea algo malo, sin embargo, puedo comprender la situación de Matt, ser homosexual en una comunidad tan pequeña y conservadora como lo es Ryalville debe ser algo difícil, y todas aquellas dudas y cuestionamientos sobre el amor, podían ser eso, inquietudes sobre su identidad s****l.   -       No - asegura con firmeza - no es eso. Creo que es un poco más complicado. Ni siquiera sé cómo explicarlo.   -       Toma el tiempo que necesites, y escucharé lo que tengas que decirme - dije para darle aquella seguridad que él tanto esperaba.   -       Patrick tiene razón; soy un marica - responde con pesar - somos jóvenes Rachel, nuestras hormonas están revueltas, al menos es lo normal, y yo… Huyo apenas aparece la remota oportunidad de acercarme a alguien. Creí que podía ser capaz de tener novia, pero no puedo…   Repentinamente deja de hablar y me abraza con fuerza, como si buscara con desesperación alguna base segura… Matt no le temía al contacto físico, sino al contacto íntimo. Él podía sentir atracción, enamorarse, incluso querer tener novio o novia, pero no era capaz de mantener relaciones sexuales con ellos.   Fue la primera vez que vi a mi mejor amigo tan consternado, y no era para menos, vivimos en una edad en la que lo único estable es aquel constante cambio de emociones. Un día nos perdemos y al día siguiente volvemos a encontrarnos, de eso trata la adolescencia: de saber quién eres. Es difícil, pero todos tenemos que pasar por esta etapa.   Lo peor de todo es que Matt tenía un punto de razón: la vida siempre te pondrá a un grupo de personas, el cual siempre terminará siendo una mierda que encontrará algún aspecto en el que te va a criticar, porque somos una sociedad hipócrita, que dice buscar y apoyar la unicidad de cada persona, pero te destruye apenas tiene la oportunidad de detectar algo diferente.   Y en especial, en Ryalville, los adolescentes viven bajo dos reglas: critica o serás criticado. Es un pueblo tan pequeño, y tan ignorante en ciertos aspectos, son incapaces de tolerar algo distinto a lo que la mayoría apoya. Matt tenía todos los motivos del mundo para sentir que su mundo se caía, y no necesitaba sorpresa o críticas, necesitaba ser escuchado y comprendido.   -       ¿No dirás nada? - pregunta analizando mi rostro, en una búsqueda rápida con el objetivo de predecir mi reacción.   -       ¿Te masturbas, Matt? - respondí con otra pregunta. Su rostro inmediatamente se tiñó de un tono rojizo y apartó la mirada - Oh vamos, Matt, es sólo una pregunta simple, no pretendía incomodarte. Si ayuda en algo, yo sí me masturbo, y mucho.   -       Igual yo - dijo sin más - pero eso no tiene nada que ver con el hecho de que sea un marica.   -       Marica es una palabra horrible, Matt - lo interrumpo - y no lo eres.   -       Entonces ¿qué soy?   -       Simplemente eres Matt - respondo - no puedo darte la respuesta a eso, no creo que exista una respuesta correcta o incorrecta… Y sólo queda esperar a que el camino nos ayude a descubrirlo. Puede que todavía no estés listo para tener sexo, como puede que seas asexual… Sólo quiero que sepas que es normal que sientas dudas, pero eso no define lo que eres Matt.   -       Te extrañé mucho, Rach, por favor, no volvamos a pelear - pide frotando sus ojos.   -       A mi también me hiciste falta, idiota, aprende a controlar tu temperamento - respondo golpeando su brazo.   -       ¿En serio? Carly me ha contado que Luke Hamilton está teniendo interés en ti - dice con una sonrisa pícara en su rostro - ¿algo que desees confesarle a tu mejor amigo?   -       Debe estar drogado - le resto importancia a sus palabras - ni siquiera entiendo lo que le pasa, repentinamente ha empezado a escribirme, pero no pasará nada.   -       Puede que le gustes - opina examinándome - no eres fea.   -       O puede que necesite una nueva víctima a la cual destrozar sus sentimientos - respondo - Los chicos como Luke tienen todo el potencial del mundo para quebrar a las chicas como yo, y no lo voy a permitir.   -       Me alegra que lo tengas claro - añade - Luke arruina todo lo que tiene a su paso. Y odiaría que te dañe ese idiota.   -       No lo hará. Lo prometo. … Ryalville, amanecer. Septiembre de 2013 Rachel Stone   ¿No sucede que hay días en los que abres los ojos y ya sientes que odias a todo el universo? - Enviado a las 6:45 a.m.   Ese era uno de los extraños mensajes que recibía de Luke Hamilton, se había convertido en un hábito secreto entre ambos, no estaba segura de sus intenciones, pero admito que hablar con él por mensajes de texto me divertía, en especial cuando mi única amiga ocupa todo el tiempo contando sus problemas, y Matt se encontraba con hepatitis.   Buenos días a ti también, y la respuesta es un rotundo sí. - Enviado a las 7:20 a.m.   Algo que tuve que añadir a mi rutina de las mañanas era las caminatas fuera de lo común hacia la escuela, ¿por qué fuera de lo común? Porque no todos los días tienes la suerte de ser escoltada por un coche privado, sí, Luke se daba el trabajo de ir a 10 kilómetros por hora, siguiéndome el paso desde su auto. 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR