- ¿Cuándo aceptarás subir al maldito auto de una vez, ginger? - pregunta quejándose - llegarías más rápido y mejor peinada.
- ¿Cuándo dejarás de acosarme, rubio raro? - respondo como burla - No tienes que hacer esto todos los días, Luke, arruinarás tu auto o tu reputación.
- Pero si esa es precisamente mi especialidad - dijo fingiendo estar ofendido - Rachel, si no subes al auto sabes lo que haré.
- Oh no, Luke, no vayas a… - intenté pedirle que se detenga, pero fue demasiado tarde, en una de las emisoras transmitían un especial de Queen siempre a la misma hora, de 7 a 8 de la mañana, y él aprovechaba en subir al máximo el volumen cuando sonaba esa canción: Killer Queen.
She keeps Moët et Chandon
In her pretty cabinet
'Let them eat cake,' she says
Just like Marie Antoinette
A built-in remedy
For Khrushchev and Kennedy
At anytime an invitation
You can't decline
- Luke, basta - dije al percatarme que el volumen era muy alto, pero parecía motivarlo a cantar más fuerte.
Caviar and cigarettes
Well versed in etiquette
Extraordinarily nice
She's a Killer Queen
Gunpowder, gelatine
Dynamite with a laser beam
Guaranteed to blow your mind
Anytime
- La gente nos está mirando raro, Luke, en serio detente - ordené un poco más fuerte - la música está muy fuerte.
Recommended at the price
Insatiable an appetite
Wanna try?
- Cuando se trata de Queen no hay suficiente volumen, es cultura general - se queja - ¿o es que querías escuchar mi voz?
- Eres un idiota, vas a quedarte sordo si sigues así - repetí tal como mi madre solía decirme.
- Es muy tierno que te preocupes por mí - sonríe antes de lanzarme un beso, el cual esquivo - pero debo admitir que es divertido. ¿Sabes lo que es divertido también? Las fiestas… El sábado haré una en mi casa, deberías venir, incluso puedes invitar a tus amigos raros.
- Ya sabes la respuesta - digo negando con la cabeza - No me gustan las fiestas.
- Imposible - responde indignado - Te veo y te imagino en una fiesta bailando animada con la música, hasta diría que eres de las chicas que ganan en el beer pong.
- ¿De eso se trata todo lo que estás haciendo? ¿Apostaste con tus amigos a que podrías llevarme a tu maldita fiesta, Luke? - pregunto deteniendo mis pasos - Claro que lo hiciste.
- No tendría por qué hacerlo - dice serio.
- ¿Mensajes extraños? ¿Conversaciones secretas? Nunca hablamos dentro de la escuela, mucho menos te sentarías conmigo… ¿O eso es tema de otra apuesta? - digo con ironía.
- Rachel, no digas tonterías. Mis amigos no tienen nada que ver en nuestra amistad - señala bufando.
- ¿Somos amigos? - pregunto confundida - Por intercambiar unos mensajes en privado no significa que tengamos un vínculo. Conozco a los chicos como tú, y nunca hablan en serio cuando se trata de chicas como yo.
- Si te das cuenta que tú misma te estás denigrando ¿no? - refuta enojado - Me acerco a ti porque me siento cómodo hablando contigo, Rachel, no necesito fingir absolutamente nada, sé que tú me entiendes, y pensé que yo también te entendía, pero ahora necesito ayuda, ¿qué tengo que hacer para que me creas?
- Nada. No tienes que hacer nada, Luke, tomaré un atajo - digo caminando en otra dirección.
…
Secundaria Ryalville, cafetería.
- No lo entiendo, ¿perdimos la oportunidad de ir a la fiesta de Luke porque pelearon? - se queja Carly antes de tomar un jugo de la cafetería - Sus fiestas son lo mejor que existe en este pueblo, Rachel, hay mucho alcohol gratis.
- No hay nada divertido en consumir alcohol, Carly - no cuando las personas no saben controlarse, suelen iniciar a beber a esta edad, y algunos no pueden dejarlo nunca…
- Bueno, las resacas son horribles, pero algunas veces la realidad también lo es - comenta Carly jugando con el sorbete de su jugo - ¿Te acuerdas del chico que te conté que me gusta? Sigue sin notar mi existencia de la forma en que lo espero.
- Él se lo pierde, eres hermosa, Carly y no lo digo porque seas mi amiga.
- ¿Qué hay de ti? ¿No hay algún chico que te guste? - pregunta interesándose por mi vida.
- No realmente.
- ¿De qué estamos hablando? - pregunta una tercera voz uniéndose a la conversación inesperadamente.
- Creo que necesitas lentes - comento - Te equivocaste de mesa, Luke.
- Estoy exactamente en donde quiero, Rachel, aunque agradezco la preocupación - responde dando toques en mi hombro - Carly, no sé si nuestra querida amiga pelirroja te comentó que haré una fiesta este sábado, y están invitadas.
- Claro que iremos - le dice mi amiga - precisamente estábamos hablando sobre ello.
- ¿Qué demonios haces? - susurro en modo de queja.
- Te estoy demostrando que me importa.
…
Ryalville, amanecer
Luke Hamilton
23 de septiembre de 2013
Vierto un poco de polvo blanco sobre uno de los billetes que tenía guardados dentro de mi pantalón, y lo acomodo cuidadosamente con mi tarjeta de crédito en una línea fina lista para disfrutar. Enrolo otro billete antes de inhalar. El conocido ardor se hace presente, seguido de una de las mejores sensaciones de mi vida. Y es que la cocaína se había convertido en lo único que me impedía aventarme de un barranco o estrellarme contra una gasolinera. Mi estabilidad y motivos para continuar con esta basura llamada vida, dependían plenamente de una mierda que prometía acabar con mi existencia lo antes posible.
Era una batalla diaria e incierta, ¿quién sería el encargado de ayudar a Luke a reprimir sus sentimientos esta vez? Opción A: Falsos amigos que sólo desean aprovecharse de mi dinero y popularidad, que, dicho sea de paso, no tengo idea cómo obtuve, pues no soy precisamente la persona más amigable del mundo; Opción B: Drogas; Opción C: Alcohol; Opción D: todas las anteriores.
Me percato de la hora en mi teléfono, seguramente no hay nadie en casa, así que será mejor que aproveche en irme de una vez. No tengo ánimos para lidiar con el mal humor de mi tío ni las quejas de su esposa. Coloco mis lentes oscuros sobre mi rostro antes de subir al coche.
Rachel no me responde aún.
Rachel.
Esa maldita zanahoria no lograba salir de mi cabeza.
Y no entendía el motivo, no es una chica que resalta entre las demás, por el contrario, es bastante común y le gusta pasar desapercibida. Incluso tardé meses en notar su presencia en clases, hasta el día del examen de literatura.
Aquella fue una de las peores semanas de mi vida, pues se conmemoraba otro año de la muerte de mis padres. Cuando tenía ocho años ambos sufrieron un accidente automovilístico del cual ninguno pudo sobrevivir, y desde entonces me vi obligado a vivir con mi tío, quien se ha encargado de pagar por mis cosas, aunque no lo llamaría precisamente una buena convivencia, pues se encarga de culparme de la muerte de mis padres cada oportunidad que tiene.
Mi terapeuta dice que no es cierto, fueron una serie de eventos transcurridos en simultáneo en el peor momento; ese día tuve una pelea en la escuela, no recuerdo el motivo realmente, sólo que llamaron a mis padres, quienes estaban muy ocupados en su trabajo, pero insistí en que vinieran, papá tuvo una semana difícil en su empresa, apenas había dormido, condujo rápido, quizá no estuvo muy atento, y chocó contra un camión. Y eso fue todo.
Si no los hubiese presionado, quizá todavía estuvieran conmigo.
Pero no puedo cambiar el pasado, es la vida que me tocó, y me he acostumbrado a ello. Después de todo no es tan malo, en unos años podré irme de aquí, si es que todavía no he muerto. Pese a tener dinero y comodidades, había algo que no podía tener: metas.
Era incapaz de imaginar mi futuro, de planear lo que haría el próximo año, la próxima semana, incluso el mañana me parece incierto. Soy la definición de un fracasado adinerado, al que todo le daba igual. Ahogado en su propio dolor, pero demasiado orgulloso como para pedir ayuda.
El único que parecía creer en mí era Oscar, mi profesor de literatura, un buen tipo, siempre dispuesto a escuchar y aconsejar, probablemente lo más cercano que tengo a una imagen paterna, él sabía que el día antes del examen fue el aniversario de la muerte de mis padres, y todo lo que aquel acontecimiento traía consigo: una gran pelea con mi tío, muebles rotos, y quizá algunos golpes.
No me importaba ser un alumno sobresaliente, ni impresionar a nadie, pero no quería decepcionarlo a él, a la única persona que cree en mí. Ambos somos discretos y conversamos en momentos donde nadie se da cuenta. Al menos yo verificaba cuidadosamente que ningún alumno se percate de ello, o mi reputación estaría acabada.
- Estabas leyendo muy bien, no entiendo por qué no quieres dar el examen - dijo Oscar regañándome en voz baja, sabía perfectamente que mi promedio bajaría muchísimo, sin embargo, no tenía ganas de nada. Y todo me daba igual.
- No me siento motivado, y además, no terminé de leer - respondí intentando calmar la situación.
Mi maestro era un hombre muy inteligente e intuitivo, y no fue necesario decir más para que descifrara lo ocurrido, quise contarle más, para que no se preocupara, todo estaba bajo control, pero entonces me di cuenta de que la pelirroja que se sentaba en la última fila y necesitaba con urgencia un peine y un espejo fingía estar ocupada mientras escuchaba todo.
Oscar quería que me quedara para terminar de hablar al final de la clase, y accedí para interceptar después a la chica, debía asegurarme de que no dijera nada. Y honestamente, a medida que los minutos pasaban, dudaba que fuera capaz de delatarme, es torpe y descuidada, parece estar en su propio planeta siempre desconectada de todo lo que ocurre a su alrededor.
Su nombre es Rachel Stone, es nueva en Ryalville y es novia del idiota de Matt, el ñoño de la clase, Patrick suele burlarse de ellos, aunque no le dan importancia, y Dylan, mi mejor amigo, se notaba a kilómetros que aquella pelirroja le atraía, pero no tenía los cojones para acercarse.
Recuerdo haberme burlado de su torpeza en más de una oportunidad, y me dejó con la boca cerrada, cuando dio su apreciación del libro, todos eligen siempre a Winona, pero Rachel, esa pelirroja testadura, torpe y desorganizada, había decidido hablar sobre Lisa, el personaje más odiado de la obra… Quizá cumpla con el rol de villana, sin embargo, Lisa tenía un encanto en particular.
Era mi personaje favorito porque estaba rota, al igual que yo, sabía que su vida era un desastre, pero que ella merecía ese final, y en lugar de huir como Winona, Lisa usó su fuerza para resistir el infierno en el que consistía vivir. Ambos somos autodestructivos y nos importa una mierda todo… Evitamos el contacto con otras personas, porque cuando eres una bomba de tiempo, no sabes cuándo vas a explotar, ni la magnitud del daño que causarás.
“Lisa no es ninguna villana como plantean, sino más bien es una víctima, sufre dentro del ambiente en el que vive, pero, a diferencia de Winona no se quejó, ni cuestionó el orden de las cosas, ella se adaptó al medio”: Fueron exactamente las palabras que utilizó Rachel.
Esta chica no parecía ser una mala persona, ¿qué secretos pueden esconderse detrás de esos ojos verdes? Si algo aprendí en la vida, es que las personas que eligen a Lisa en lugar de Winona están mal de la cabeza, y se sienten jodidamente solas. Rachel Stone desató una gran curiosidad en mí, la cual incrementó, como mis pupilas al inhalar el polvo blanco, al descubrir que ella también tiene citas con Ian. ¿Para qué necesitas terapia, Rachel? ¿Qué trauma tienes?
Ni todo el alcohol que recorría mis venas era capaz de ayudarme a dejar de pensar, mi cerebro seguía en el salón de clases… El libro… Lisa… Rachel… Puede que también estés rota, ginger, pero no dejaré que arruines lo que tanto trabajo me costó crear.
X: Sé que escuchaste mi conversación con el profesor, ni se te ocurra abrir la boca - envié el mensaje una vez que me alejé de los demás. Esperaba impaciente su respuesta.
R: Yo no escuché nada, pero debió ser una plática interesante para que estés tan al pendiente, Luke - al parecer el no bañarse seguido aseguraba un sentido del humor intachable, no había forma en que la rara del salón me respondiera de esa forma. Resoplé con frustración, aunque, al menos había asegurado no decir nada a nadie.
Media botella de vodka y tres líneas después, reflexioné sobre lo sucedido nuevamente, y me percaté de la horrible verdad: quería hablar con ella, por eso estaba tan enojado, porque evitó mantener un tema de conversación conmigo. Alrededor de las tres de la mañana cedí a mis impulsos de autodestrucción enviando un último mensaje.
L: Me gustó escucharte hablar en clase… Mi personaje favorito también es Lisa.
¿Obtuve lo que quise? No realmente, pues mientras que en la escuela la pelirroja parecía ser la persona más sociable y amorosa con el perdedor de Matt, demostraba ser una chica fría y desinteresada conmigo. Respondía monosílabos o de manera sarcástica, evitaba hablar sobre sí misma, ¿qué clase de chica es? y peor aún ¿qué estaba haciendo conmigo?
Mientras más corría de mí, más me incitaba a averiguar cada uno de sus secretos, me curiosidad aumentaba cada minuto, y estaba tan desesperado que había llegado a recurrir a mis torpes amigos en busca de ayuda, obviamente sin éxito alguno, pues Dylan nunca fue bueno con las chicas, y Patrick no hacía más que burlarse de mí.
- Entiendo que puedas estar desesperado por algo de sexo, pero ¿robarle la novia a Matt? Es demasiado bajo incluso para ti, Luke - se ríe escandalosamente llamando la atención de los demás.
- Cállate idiota - respondí botando su vaso con café al suelo - se supone que Matt y ella están peleados, y ambos aseguran ser sólo amigos, Rachel no se junta con nadie más, está sola.
- Y aún así prefiere estar sola que contigo - añade Dylan - Puede que sea reservada, o que simplemente no le agrades.
- Todo porque él tampoco tiene oportunidad con ella - vuelve a burlarse Patrick - ¿Me pueden decir lo que le ven a esa chica?
- No importa, tal vez no aceptó que la trajera a la escuela, pero no hay forma de que se niegue a un café con extra crema - digo dispuesto a acercarme, cuando los vi. Ella acariciaba con tanta delicadeza su rostro, lo miraba con una devoción increíble. Era evidente que amaba a Matt.
- Creo que Rachel prefiere la crema de Matt - dice Patrick riendo junto a Dylan antes de entrar a clases.
No podía creerlo, todo el caos que un poco de confusión puede causar. Estuve obsesionado todo el fin de semana detrás de esta rara solo porque le gusta el mismo personaje ficticio que a mí, gran novedad, Luke. Ahora mis amigos tendrán motivo para burlarse hasta que cumpla cincuenta, si es que llego a tener tal edad.