—Me di cuenta del error que había cometido el día que diste a luz —continuó Daelis con voz quebrada. —Ese día vi a Tom en el hospital diciendo que era el padre... y lo reconocí. El hombre con el que yo hablé, el hombre al que le conté todo... era Tom. —¿Qué? —el grito de Leila reflejó mi propio horror. —Tom te engañó, Paula —confesó Daelis. —Él no es el hombre del hotel. No es el padre de tus hijos. Él alteró documentos y te mostró pruebas falsas basadas en todo lo que yo le conté porque pensó que sacaría una fortuna de Bruno. —¿Por qué nos lo dices hasta ahora? —preguntó Leila, furiosa. —¡Paula perdió su matrimonio por culpa de ese hombre! —No sabía cómo decirlo... tenía miedo de que me odiaran —lloró Daelis. Me puse de pie, sintiendo una ira ciega que me quemaba por dentro. —Eso no

