Cora estaba frustrada, tanto por no saber quién de los dos hermanos le había enviado el último mensaje como por los ruidos que Lucero y su hermano estaban haciendo sin la más mínima discreción. Sabía que sus propios hermanos jamás le permitirían meterse con Tylor o Dante, pero lo cierto era que ambos llamaban su atención. Y lo peor es que ya le debía algo a Tylor por haberla salvado. No quería caer también en el juego de Dante, pero… ¿y si el que me escribió el último mensaje era Tylor? ¿Y si se enoja y le cuenta a mis hermanos? Necesitaba despejarse. Decidió salir al jardín y sentarse un rato en la hamaca, pero cuando pasó por el pasillo, los gemidos se hicieron más audibles. Frunció el ceño y, movida por la curiosidad, se acercó al cuarto de Jhampier. Para su mala suerte, la puerta es

