NARRADOR OMNISCIENTE La calma duró poco, en cuanto la familia tuvo unos instantes de respiro, Alexandros se reunió con sus hombres en el ala este de la mansión, convertido en un general en medio de una guerra silenciosa. -Quiero cada puerto, cada carretera y cada pista de aterrizaje bajo vigilancia- ordenó, su voz firme y cargada de autoridad -Nadie entra ni sale de Atenas sin que lo sepamos- un par de hombres intercambiaron una mirada nerviosa, Alexandros golpeó la mesa con el puño, haciendo que todos se sobresaltaran -¡Melina no va a burlarse de mí otra vez! ¡Si necesita vender su alma para escapar, lo hará, pero la encontraremos antes!- Kira, que observaba desde un costado, se atrevió a hablar -¿Y si intenta refugiarse en otra familia? Sabemos que tiene contactos…- -Que lo intente-

