NARRADOR OMNISCIENTE Las luces de los autos cortaban la oscuridad mientras la persecución alcanzaba su punto más salvaje, la camioneta de Melina zigzagueaba por la carretera de montaña, pero la presión de los vehículos de Alexandros la arrinconaba cada vez más. -¡Aceleren, id¡otas!-gritaba Melina a sus hombres, con el cabello enredado y el maquillaje corrido, la desesperación le hacía perder la compostura, un disparo seco reventó una de las llantas del auto que cubría la retaguardia del convoy enemigo, el vehículo perdió el control, volcó y rodó por la pendiente, explotando en una llamarada que iluminó el camino. -Uno menos- dijo Nikolas, bajando su arma, sin quitar la vista del frente, Iason, al volante, esquivó los restos con un giro brusco, la adrenalina lo tenía con los dientes apr

