Kira agarró su mochila esa misma tarde y salió con una excusa cualquiera, le dijo a Theo que iba al centro, que necesitaba pasar por una librería y era verdad… en parte. Pero el camino la llevó por otro lado, primero fue a la plaza donde Theo recibió la nota hace unos días, cuando la siguió...
No buscaba a la chica que se la entregó, aunque si la encontraba, mejor, podría interrogarla, solo quería ver si alguien más estaba atento, si alguien la seguía, si había cámaras cerca y sobretodo, confirmar que no era una trampa para su mejor amiga.. Pero no tuvo suerte…
Después fue al café donde solía ir con Theo cuando eran adolescentes, un lugar discreto, de esos donde nadie hace preguntas y todos fingen no escuchar. Kira no esperaba encontrar nada tan pronto.
Había salido ese día solo a despejarse, o al menos eso se dijo. Caminaba sin rumbo por el centro, cuando una figura le llamó la atención, pero no fue el rostro, porque no lo vio de frente… fue el reloj, era una mujer muy observadora..
Un reloj plateado, con una correa n3gr@ de cuero desgastado, que alguna vez perteneció a un hombre que conoció años atrás, en una comida en una fiesta a la que Daphne las llevó.. Alexandros Drakos… y lo recuerda por la peculiar hebilla de calavera de oro puro que este tenía.. no creía que hubiera otro igual
-Qué raro- murmuró para sí, entrecerrando los ojos.
El hombre que lo usaba en ese momento no era Alekos, era más joven, tal vez un empleado, o alguien cercano. Iba saliendo del mismo edificio donde estaba instalada una antigua firma de abogados. Kira lo siguió, no demasiado cerca, no como una espía… solo lo justo para ver a dónde iba, el tipo se metió a un café, habló con alguien por teléfono, y dejó sobre la mesa una carpeta. Kira no podía oír nada, pero algo en su cuerpo le dijo que esa carpeta no era común y que no tenía nada que ver con trámites bancarios o papeles aburridos, no se acercó aunque moría por hacerlo… solo esperó y vio, con el corazón acelerado, cómo ese hombre recibía un sobre cerrado de manos de otra persona… una mujer de cabello aparentemente corto, que lucía demasiado tranquila, pero que llevaba muy bien cubierto su rostro, una pañoleta en la cabeza, enormes lentes oscuros y un abrigo muy grande, lo que le impedía poder identificarla, Kira no lo entendía todo, pero sí comprendía algo, eso no era un encuentro casual, sacó una foto con su celular, disimuladamente, después otra y cuando vio que se separaban, se alejó también, tomando otro camino, no necesitaba más… Por ahora…
Cuando llegó a la casa de Theo, dónde ahora estaba viviendo ella también por pedido de su amiga la griega, no le dijo nada a ella, saludo como si nada pasara y se sentó frente a su computadora, pasó las fotos al archivo, y empezó a buscar nombres, la mujer, el café, la firma de abogados ¡Todo!
Hasta que dio con algo.. o alguien mejor dicho.. Calliopi… una empresa a nombre de Calliopi Laskaris aparecía como beneficiaria en unos contratos extraños, donde también figuraban documentos firmados por Melina Drakos… y sellos que parecían de fechas anteriores a la muerte de Daphne, agradecía a todos los dioses saber usar y navegar en la red sin dejar rastro... se quedó sin aire, sintió un cosquilleo en la espalda… Algo no cerraba en la historia y quizás, por primera vez, realmente había encontrado una grieta en el muro, se quedó sola en la sala, Theo se había quedado dormida en su habitación, hace ya un buen rato, rendida después de otro día largo y lleno de pensamientos pesados, la caja con la primera nota seguía en su buró… intacta, Kira había subido a verla, para comprobar que estuviera bien, está situación la tenía nerviosa y alerta, bajó el volumen del celular y se sentó frente a su computadora nuevamente, en la pantalla, varias pestañas abiertas, registros mercantiles, contratos escaneados, sellos oficiales y, sobre todo, firmas.. una en particular… Melina Drakos, la esposa de Alekos seguía apareciendo... ese nombre había empezado a aparecer en documentos que, en teoría, estaban firmados por Alekos Drakos, pero bastó comparar los trazos y ver que algo no coincidía -Estas no son de Alekos…- murmuró, apuntando en su cuaderno, abrió una libreta muy particular, con flores y corazones, muy llamativa, nadie pensaría lo que contiene, la primera hoja decía
“Diario de investigación, no diré nada aún, solo hasta que tenga pruebas.” Ahí tenía todo, fechas, nombres, dudas, frases sueltas que escuchó por ahí y ahora, una nueva línea “Melina firma documentos que no le corresponden. ¿Sabe Alekos? ¿O es parte de algo?”
En otra hoja, más abajo, otra conexión se empezaba a trazar.. Calliopi Laskaris. Hermana de Daphne, una empresa a su nombre recibía pagos desde una cuenta compartida con Melina, algo que encontró cruzando datos que no estaban a la vista del público común.
-“Calliopi y Melina. ¿Aliadas? ¿Desde cuándo?”- escribió
Kira se pasó una mano por el rostro, no quería angustiar a Theo, no ahora, no con todo lo que estaba pasando.
La nota de Iason, el regreso, tomar posesión de lo que el testamento decía, los silencios incómodos durante las comidas… todo era demasiado y aunque Theo se mostrara como una mujer fuerte e imponente, casi, casi inquebrantable, ella sabía la verdad, Theo había sufrido demasiado ya y Kira quería que de ahora en más, solo viviera su vida sin preocupaciones, pero para eso.. tenía que llegar al fondo de todo este embrollo que trajo como consecuencia la muerte de Daphne..
Cerró la libreta y la guardó en el cajón sin llave, a simple vista se podría decir, lo único que podía hacer era seguir atando cabos, buscando detalles y esperar el momento exacto para contarle a Theo todo lo que nadie le está diciendo...
POV THEO
Desde que Iason reapareció, mi cabeza no ha tenido descanso, todo lo que enterré, lo que creí que ya no me dolía... volvió como un golpe seco.
Y ahora está esa nota y la pregunta que no me deja en paz ¿Voy? parte de mí quiere correr a buscarlo, quiero respuestas, quiero escucharle decir por qué se fue sin más. Por qué me dejó sola justo después de…
¡No! No puedo pensar en eso otra vez.
Pero la otra parte… la otra parte duele y no solo por lo que pasó entre nosotros, sino porque hay cosas más grandes detrás, cosas que no entiendo, que nadie me explica y tengo miedo de lo que pueda decirme, pero no puedo mostrar fragilidad, no ahora, no en este momento...
Me repito que no debería ir, que es una trampa para mí corazón... pero ahí está la nota y no la he tirado.. pero tampoco puedo ponerla junto a la otra.. no está vez, no después de saber que me tienen vigilada... pero no he dejado de pensar en él, en esos minutos que compartimos en la empresa… en sus manos, en su voz, en todo lo que no dije, fue como abrir una herida que nunca cerró bien… me fui de aquí con la idea de que iba a estar bien, que podía con todo esto sola. Pero ahora que volvió a aparecer, de repente, es como si nunca se hubiera ido, estoy peor que antes, no sé si quiero volver a verlo… o si en el fondo, no he querido otra cosa desde que se fue sin despedirse -¿Que diablos pasa conmigo? ¿por que si tengo tantas cosas que resolver solo puedo pensar en esos mald¡tos ojos grises? ¡Si mamá estuviera aquí.. ya me hubiera dado un bofetón por pendeja.. no puedo permitir que nadie me vea frágil.. hasta hoy, es lo único que tengo claro ¡Yo soy Theodora Laskaris! y si creen que van a poder conmigo.. voy a demostrarles lo equivocados que estan..-