NARRADOR OMNISCIENTE
Melina siempre había sido buena para sonreír con los labios y odiar con los ojos.
Toda su vida se la pasó disfrazando sus verdaderas intenciones con palabras dulces y una elegancia que nunca perdía, ni siquiera cuando estaba molesta. Era experta en eso, decir una cosa mientras pensaba otra y cuando Daphne Laskaris estaba viva, lo que pensaba era que ojalá desapareciera, no soportaba a esa mujer, ni su apellido, ni su manera de caminar con la cabeza en alto, como si el mundo le debiera algo.
Daphne tenía lo que ella siempre había querido, poder, respeto, una empresa con historia… y lo más importante, el cariño sincero de la gente que Melina quería, por que ella en cambio, lo había tenido que comprar todo a escondidas, por eso, cuando se presentó la oportunidad de adquirir las acciones de Laskaris Holdings, no lo pensó dos veces..
Claro, no lo hizo ella directamente fue Alekos quien tontamente accedió y uso a Iason para eso, pero fue ella quien lo presionó, lo manipuló, como siempre lo hacía y él ni se dio cuenta.
Lo disfrazó todo como una inversión estratégica, como un movimiento inteligente para “asegurar el futuro de Iason” pero la verdad era otra.
Melina quería meterse en la empresa solo para tener acceso, para saber qué pasaba ahí dentro, para molestar, desestabilizar, quería debilitar a Daphne desde dentro, poco a poco, hasta que todo lo que esa mujer había construido se desmoronara y no solo por envidia.. También por venganza, pero Alexandros se dió cuenta y con el tiempo le regresó el porcentaje a Daphne, lo que realmente le molestó mucho a Melina, por que ella tenia planes muy diferentes, que ahora su marido había arruinado… nunca olvidó lo que Daphne le dijo aquella vez, años atrás, en esa cena de beneficencia incomoda
“No me fío de ti Melina y no te quiero cerca de mi vida, ni de mis asuntos..una mujer como tú, no encaja en mi círculo”
La frase la persiguió durante años y ahora que Daphne estaba muerta, sentía que el tablero estaba libre para jugar como ella quisiera… Sin embargo, había un problema.. Iason.
Su hijo seguía creyendo que su madre era una mujer buena, una mujer fuerte, elegante, que solo quería lo mejor para él y ella se encargaba de mantener esa imagen, le hablaba con dulzura, le daba consejos disfrazados de preocupación, lo abrazaba justo cuando él más lo necesitaba, pero jamás le decía la verdad, nunca le contaba que fue ella quien empujó a Alekos a firmar contratos oscuros o que fue ella quien se aseguró de mantener a Theo lejos de él y de enterrar lo que había entre ellos.
No, Iason no sabía nada y mientras no supiera, Melina seguiría moviendo piezas.. por su bien, decía..
Pero en realidad, era por el suyo, Melina solo cuidaba los intereses de Melina..
La señora Drakos siempre había sido buena para olfatear las debilidades de la gente y fue así como notó, desde la primera vez que la vio, que Calliopi, no estaba del todo cómoda con el papel de segundona.
Era una de esas mujeres que parecía tranquila, inofensiva, pero que por dentro hervía y Melina lo entendió de inmediato, porque era igual.
Se fueron acercando poco a poco. No fue una amistad inmediata ni abierta, fue de esas alianzas que nacen en los silencios compartidos, en las miradas incómodas durante las reuniones familiares, en los comentarios que nadie más se atrevía a decir pero que las dos pensaban igual.
Calliopi siempre vivió a la sombra de su hermana, Daphne era la brillante, la que tenía ideas, la que heredó el carácter fuerte de su padre.
Ella, en cambio, fue la que quedó para ayudar en lo que se necesitara, la que nunca tomaban en serio, la que no podía opinar porque “Daphne ya lo resolvió” y Mihalis.. bueno, el mientras tuviera dinero.. no importaba de donde viniera, estaba del lado de quien le hiciera la vida más "cómoda"...
Y claro, para Melina eso era perfecto, le bastó con prestarle un poco de atención a Calliopi, hacerle un par de preguntas con voz dulce, y el veneno empezó a salir solo, primero en forma de quejas pequeñas, luego, con anécdotas donde Daphne siempre quedaba como la mandona, la perfecta, la que humillaba sin darse cuenta, Melina solo escuchaba y asentía, alimentando el resentimiento.
-¿Nunca pensaste en quedarte con tu parte del negocio?- le preguntó una vez, mientras tomaban café en la terraza de una casa que no les pertenecía, Calliopi se encogió de hombros, pero Melina ya le había visto la expresión -Si yo fuera tú, no dejaría que mi hermana manejara todo como si fuera su imperio personal… Tarde o temprano, eso cobra factura- añadió, como si nada.
Desde entonces, la relación entre ambas se volvió más sólida, una alianza silenciosa y peligrosa.
Calliopi comenzó a pasarle información, detalles que parecían insignificantes pero que Melina sabía cómo usar, papeles, movimientos financieros, malentendidos internos de la familia Laskaris y asi poco a poco empezaron a robar dinero del Laskaris Holdings...
No querían lo mismo exactamente, pero compartían un enemigo común, Daphne, Calliopi quería reconocimiento, poder, que su apellido valiera tanto como el de su hermana, Melina quería venganza y control, y por supuesto, asegurar el futuro de su hijo, pero sobretodo el de ella, aunque eso significara pasar por encima de la hija de la mujer que más detestó en su vida, esa chica no le importaba en lo absoluto...
Juntas, movieron cosas desde las sombras, Melina consiguió que Alekos firmara los papeles de adquisición sin saber que parte de los contratos también involucraban a Calliopi y mientras tanto, Daphne, demasiado ocupada en salvar la empresa y cuidar de su hija, nunca lo vio venir, lo más irónico de todo era que, en vida, Daphne nunca imaginó que de su propia hermana serían las manos que terminarían cavando su tumba.
Y ahora que Daphne estaba muerta, ellas seguían ahí… Calliopi, con su sonrisa resignada y sin lo que siempre ha buscado, pues el verdadero peso del apellido recaía en Theo y Melina, elegante como siempre jugando el mismo juego y esperando el siguiente movimiento..
Por su lado, Kira ya llevaba un par de días sintiendo que algo no cuadraba, desde que volvió a Grecia y se reencontró con Theo, se había prometido no quedarse al margen.. no otra vez y aunque le dolía ver a su amiga metida en ese lío, sabía que algo más estaba pasando, algo más grande que una simple muerte “accidental”.
Una tarde, mientras hojeaba papeles antiguos en la oficina cerrada de Mihalis, porque que había conseguido abrir con una llave “prestada” por uno de los empleados de confianza, encontró una copia de unos contratos firmados por Melina. No decía mucho, solo movimientos de acciones, cambios de porcentaje, compras “legales”, pero lo raro era que algunos estaban firmados también por Calliopi y no como testigo, como socia.
-¿Desde cuándo trabajan juntas?- murmuró, sentada en el suelo, con los papeles desparramados a su alrededor.
Sabía que Daphne nunca hubiera dejado que su hermana menor se involucrara con Melina. No después de todo lo que había dicho sobre ella, pero ahí estaban los documentos, con fechas que coincidían con los meses antes del “accidente”, esto ya no era una suposición o una sospecha, definitivamente era un hecho, Calliopi y Melina eran aliadas ¿Pero por qué? la cabeza le empezó a dar vueltas, se levantó y caminó de un lado a otro de la habitación, algo no le cerraba.. algo olía muy mal, por eso, decidió ir más profundo, empezó a revisar correos viejos, mensajes archivados, incluso cajas con papeles olvidados en el sótano de la casa donde ahora vivía con Theo. Poco a poco fue armando un rompecabezas.. Melina y Calliopi tenían reuniones a solas desde antes de la muerte de Daphne y definitivamente no eran casuales, no eran encuentros de cortesía, eran estratégicos.
Kira empezó a anotar todo en su diario, era su forma de mantener las ideas claras, de no volverse loca.
“Calliopi mintió cuando dijo que no sabía nada sobre la venta del 12%.”
“Melina consiguió acceso a documentos que solo Daphne y Mihalis manejaban.”
“Alekos no firmó esas compras. Alguien falsificó algo, o alguien más tenía poder de decisión sin que Daphne lo supiera.”
Guardó el diario en su bolso, aún no sabía cómo decirle a Theo, quien estaba cansada, vulnerable… y la última vez que le insinuó que algo no andaba bien con su familia, casi se pelean, pero no podía quedarse callada.
-Si lo que creo es cierto- dijo para sí, apretando el bolso contra su pecho -alguien quiso borrar a Daphne del mapa y no fue un accidente, claramente fue un plan- y sin saberlo, Kira se convirtió en la única persona que realmente estaba conectando los puntos, la única que podía verlo todo desde afuera…