Megan Era raro, todo esto, me había despertado con Ian costado al lado de mí mano, tenía un sillón cama para dormir, pero estaba en una silla, sentado y recostado a mí lado, con su frente cerca de mí mano, con sus ojos cerrados completo y un par de ojeras bien marcadas. Podía jurar que había bajado de peso, sus pómulos se marcaban más y tenía aspecto de enfermo, no me gustaba verlo así, saber que se encontraba mal comprimía mi pecho de una manera inimaginable, quería que estuviera bien, que se sintiera bien. Se había dedicado a atenderme desde que desperté, cuando llegaron mis padres nos dejó solos para que habláramos tranquilos, tengo que admitir que no quería que, de fuera, no quería que saliera de la habitación, pero mi papá no lo lleva de la mejor manera y no podía obligarlo a eso,

