Capítulo 4

1116 Palabras
Capítulo 4 Llegue a casa con latente intención de tomar el teléfono, guardar el número de Camille y enviarle un cordial mensaje saludándola, pero cuando metí mi mano en el bolsillo del suéter, lo peor pasó, no había rastros de la tarjeta de presentación de la francesa, me desespere tanto que no dude en sacármela de golpe y revisarla por todos lados, dándome cuenta que exactamente en el bolsillo donde la había guardado estaba un hueco, recordé en ese instante cuando en el aeropuerto me quede enganchada y por salir rápido hale la chaqueta y la rompí, debía llevarme el premio a la más despistada del mundo. Tal vez lo que estaba sucediendo era cosa del destino, no estaba escrito que ella y yo nos conociéramos de verdad, sabía que tenía novia y por lo que se notaba seguramente era una relación muy seria, ella se veía de ese tipo de chicas. Me tire en la cama pensando por un momento en la mejor forma de sacármela de la cabeza, todo estaba claro y la vida me lo colocaba al frente, era algo imposible y debía resignarme a eso. El día siguiente me desperté temprano para ir a correr, como era lo rutinario en mí, luego regrese y me aliste para el trabajo, Dean paso por mí con buenas nuevas. –Hable anoche con Calvin mientras nos fumábamos un cigarrillo abajo del edificio – me comentó, mientras entrabamos a la empresa. –¿Ah sí?, ¿Qué te dijo? –Le dije que te había invitado a salir, pero que tú me rechazaste porque te parecía una falta de respeto irte de fiesta viviendo en casa de ellos, él se sonrió y me dijo que tú eras una buena chica y que el hablaría con Eliana para que ella te animara a ir y te dijera que no hay ningún problema. Por lo menos eso significaba que por una noche, me iba divertir mucho y recordar mis tiempos de fiesta en Venezuela, eso cambio mi humor del día y pude trabajar con más energía. Cuando la jornada termino no pude irme con Dean, tenía unas importantes reuniones por lo que yo tuve que caminar hacia la casa, completamente sola, esa noche se suponía era la fiesta y debía también prepararme, ubicar el mejor vestuario al estilo europeo y esperar a que mi prima me alentara a ir, así no iba a sentir que estaba faltando. –Calvin me dijo que Dean te invito a una fiesta y no aceptarse ir, ¿Por qué? – me preguntó Eliana, mientras almorzábamos. –No estoy en mi casa, me parece que está mal, cuando viva sola podre salir y lo demás, no quiero que tu o Calvin se molesten conmigo. –No seas tonta, eres joven y tienes derecho a divertirte, lo único que te podría pedir es que, si llegas borracha, no hagas escándalo, aparte de eso confió en Dean, es un buen chico y sé que estará pendiente de ti, ve y disfruta – me animó, mirándome con una sonrisa. –Bueno, si de verdad no tienen problema en que vaya, lo haré, tengo curiosidad por saber cómo son las rumbas parisinas. –Cuando llegue aquí, me las disfrute al máximo, claro no es igual a Venezuela, allá es otro nivel, pero son buenas, eso si – dicho esto, se detuvo y coloco su mano en mi muñeca-, si vas a tener sexo, por favor, cuídate. No pude evitar soltar una carcajada y mirarla con desaprobación, era la última cosa que pretendía hacer esa noche, no me gusta el sexo con desconocidos y si lo decía por Dean, claro estaba que no era mi tipo, me gustan más femeninas. –¿Me lo dices por Dean? – le pregunte con gracia. –Puede ser – me respondió con picardía. –No es mi tipo – negué, concentrándome en el pan tostado. –Dean es muy lindo, ¿Cuál es tu tipo? –Me gustan más que lleven el cabello largo y falda. Eliana se quedó en silencio por un momento, yo tenía la mirada baja por lo que decidí alzarla y notar la expresión en su rostro, me miraba con asombro e incredulidad, pero luego poco a poco una sonrisa se fue formando en su rostro. –¿Te gustan las mujeres? – me preguntó con una amplia sonrisa. –Evidentemente. –Debí suponerlo, te vi una vez jugando la botellita y preferiste besar a María que, a Pedro, debí suponerlo. –Ni me acuerdo de eso – le dije, frunciendo el ceño. Mi querida prima se dispuso en lo que resto de tarde a llenarme de preguntas sobre mi orientación s****l, mientras yo me dedicaba a responderle y a ubicar el vestuario perfecto para esa noche, no sabía porque, pero me sentía muy ansiosa en que llegara la noche y poder disfrutar al máximo, no sabía con qué me iba a topar, pero estaba completamente lista. –Espero que te consigas una linda parisina esta noche – me dijo Eliana, delante de Calvin quien nos miró extrañado. –¿Qué? Le hice señas a mi prima con la mirada para que no le dijera nada, pero fue en vano, no pudo aguantarse. –Le gustan las chicas – le informo con una sonrisa. Calvin me miro asombrado, pero a la misma vez con picardía y yo solo quería que me tragara la tierra en ese momento. –Vaya, es toda una sorpresa, pero no hay nada de qué preocuparse Vani, es algo totalmente normal. Dejé escapar un suspiro y decidí olvidar esa conversación, Dean estaba tocando la puerta y ya era hora de irnos a celebrar. –Estas muy hermosa Vani, espero la pasemos genial hoy – me dijo, mientras llegábamos a las afueras del edificio. –Gracias, pero y ¿tu moto? – pregunté extrañada, al ver que estamos frente a un bonito auto. –Pensé que tal vez podrías ponerte un vestido o una falda y con eso no era muy cómodo que anduviéramos en moto así que le pedí el auto a mi hermano prestado por esta noche. Después de haber escuchado eso, desee por todo lo alto que me gustaran los hombres y sobre todo Dean que era un chico tan delicado y lindo, tenía unos detalles conmigo que ninguna chica había tenido antes, yo sentía que tenía muy clara mi orientación s****l, me gustaban las chicas, aunque lo que si no podía tener muy claro era lo que me podía deparar el destino, tal vez al seguir saliendo con Dean y ver los detalles tan lindos, todo cambiara, no sabía si era algo posible, aunque en esta vida, todo lo es.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR