Capítulo 6

1309 Palabras
Capítulo 6 Resultaba demasiado extraño para mí, como todo había ocurrido y lo rápido que mis sentimientos se estaban mostrando, solo hace un par de días que había tenido la oportunidad de conocer a Camille, no intercambiamos tantas palabras, no basto eso para que se metiera en mi cabeza, para que explorara mi mente y diera en los puntos exactos, su imagen se quedó graba en mí y ahora, no podía sacarla. En un principio tuve intenciones de acercarme, pero cada cosa que había me daba un empujón hacia atrás, parecía que todos a mi alrededor la conocían y me daban la información necesaria de que Camille, era prohibida para mí, tenía novia y la novia era una increíble chica que no merecía que me entrometiera, y es que tampoco era mi estilo, nunca me ha gustado meterme en las relaciones, tiendo a respetar mucho eso, no me gusta hacer lo que no me gustaría que me hagan, es ley en mi vida, por eso, esa noche decidí que haría todo lo que estaba en mi poder para quitarme de la mente a Camille.  –Me alegra mucho haberte conocido Vania, debes darme tu número y quedaremos para tomar algo estos días, por favor, dime que si – me suplicó Emily, tomándome de las manos. Yo trataba de concentrarme en ella y poderle responder con la verdad, pero la constante mirada de Camille sobre mí, me estaba haciendo perder la calma, la chica estaba a unos cuantos metros de nosotras hablando con un grupo de personas, pero su atención y sus ojos estaban puestos sobre mí, era algo que me quitaba la tranquilidad en ese momento, ¿estaba celosa de la proximidad que tenía su novia conmigo?, o ¿había algo más?, no lo sabía y por ahora no lo quería saber. –Claro que sí, estoy abierta a tener nuevas amistades aquí, seria genial – le dije, con fingida emoción. En ese momento dos chicos con aspectos bastante elegantes, pero a la misma vez modernos, se acercaron a Emily para saludarla y sacarle conversación, ella se disculpó conmigo y se alejó un poco con ellos, yo me quedé sola y pensando a la misma vez que tenía un buen rato sin ver a Dean, por lo que decidí buscarlo, seguramente estaba preocupado por mí, o me estaba buscando también como loco por todo el lugar. Salí hacia el inmenso balcón buscándolo con la mirada, pero no había rastro de él, cuando decidí girar mi rostro para ir hacia otra dirección, choque con el cuerpo de alguien, alce mi rostro y me encontré con ella, con la chica que había estado evitando toda la noche, Camille, la tenía en frente de mí, con nuestros rostros bastante cerca y me miraba con una sonrisa que estaba haciendo que mis piernas temblaran en ese momento, odiaba sentirme así, me conocía perfectamente, sabía que esa chica será un jodido problema de ahora en adelante. –Me equivoque al pensar que me llamarías, tal vez me precipite y te sentiste acorralada, te pido disculpas si así fue. Di dos pasos atrás para dejar de embriagarme con su perfume, sentía como se me metía por mis sentidos y me tomaba con rudeza la coherencia. –Perdí la tarjeta, justo la metí en uno de mis bolsillos y no me di cuenta que estaba roto, lo siento – me disculpe, con nervios. –En ese caso, ¿Qué tal si me das tu numero directamente? No sabía que decirle, estaba debatiendo entre lo correcto y lo que estaba mal, se me vino a la mente la imagen de Emily, no estaba bien, no me gustaría que alguien me hiciera lo mismo, ella en tan poco tiempo se había portado tan amable, me contó un poco sobre su vida y se abrió a mí de una forma bastante amistosa con sinceridad, no era correcto que pensara en su novia con algo más. –Le di mi número a Em, puedes pedírselo si quieres, igual quedamos en compartir nuevamente, sería un buen plan ir a la panadería y poder probar los croissants que me dijiste, con ella claro. Su expresión cambio al escuchar esas palabras, ella afirmo con su cabeza y me dejo ir sin más, yo tenía intenciones de irme en ese momento, ya no aguantaba la presión que sentía y tampoco todo lo que causaba en mí su presencia, era un peligro que estuviéramos en ese lugar, y que el alcohol se apoderada de mí y dejara salir mis verdaderas emociones, eso sería catastrófico y contra mis buenas costumbres. Encontré rápidamente a Dean y le pedí que me llevara a casa, era literalmente temprano, las dos de la mañana y yo rezaba porque Eliana estuviera despierta, necesitaba desahogarme con alguien y poder tener una idea clara de lo que debía hacer, no tenía ni siquiera un mes de haber llegado a Paris y ya estaba sufriendo por amor. Abrí la puerta del apartamento con sumo cuidado y entre, fui hasta la cocina por un vaso de agua y me encontré a Eliana leyendo un libro. –¿Qué haces despierta a esta hora? – le pregunte con extrañeza. –Después que te fuiste vinieron unas amigas y tomamos unas cuantas tazas de café, eso me produce una ansiedad terrible y me quita el sueño, pero dime, ¿Qué tal te fue? Tomé el vaso de agua y me senté frente a ella con la mirada baja. –Necesito una opinión – le dije, dejando escapar un suspiro. Ella se quitó los lentes y se acomodó un poco en el asiento, colocando toda su atención en mí. –¿Qué pasa Vani? Empecé contándole desde el principio, como fue que conocía a Camille y tuve un amor a primera vista, luego las casualidades y como el destino de una u otra manera me colocaba trabas para no seguir desarrollando lo que estaba sintiendo por ella, y finalmente lo que había pasado esa noche, lo cual me tenía tan intranquila y desesperada. –Según lo que me estas contando, a ella también le gustaste, pero tiene novia, ese es el problema, y es una relación de años, Emily es una bellísima persona, Vani, no me extraña que te haya tratado tan bien y te ofreciera su amistad, ella es así, es muy linda, y de Camille, bueno nunca he escuchado que le haya sido infiel, sabes que muchas veces creemos que con la persona que estamos es la que de verdad será la que nos acompañe para toda la vida, mírame a mí, estuve años con José y termine enamorándome en un mes de Calvin y al siguiente me vine con él a Francia, ¿y cómo estamos?, tenemos un feliz matrimonio y dos maravillosos hijos.   Las palabras de mi prima Eliana estaban llenas de verdad, no son los años, es la persona y yo estaba ahora más indecisa que nunca, me gustaba Camille, no podía dejar de pensar en ella y me moría de ganas por conocerla un poco más, pero sencillamente no podía ignorar el hecho de que estaba en una relación. –No quiero meterme en su relación, eso está mal y mucho menos hacerle daño a una inocente como Emily, creo que lo mejor será que me olvide de ella, es lo más sano. –También creo que es lo mejor, y también creo que por ahí debe haber una buena chica lista para ti, Camille no es la única. Me tomó de la mano dándome ánimos, no podía negar que me sentía un poco triste, hacía muchos años que no había tenido esa sensación al conocer a alguien, esa misma que sentí con Camille, fue algo tan inesperado y a la misma vez tan irreal, que parecía estarme doliendo ahora, pero lo más seguro era que lo iba a superar, seguramente sí.
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