Capítulo 7
La semana había estado lo bastante movida en el trabajo como para consumir totalmente mis energías, pero me mantenía en pie imaginarme cuando llegara la hora del pago y los euros cayeran en mis manos, era lo único que me mantenía con tranquilidad.
También tenía encima a Emily, quien estuvo todos estos días llamándome e invitándome a salir, acepte unas cuantas veces siempre y cuando no fuera en la panadería, no se lo hacía ver con claridad, siempre colocaba la excusa que me gustaba más caminar y conversar que sentarme en un lugar, ella aceptaba sin problemas, decía gustarle mi compañía.
Su cumpleaños número veintiséis se acercaba y con ello una fiesta que había organizado su novia Camille, a decir verdad, me asombro cuando recibí una llamada de un número extraño, cuando la tome, escuche su voz detrás, era ella, Camille, mis nervios aparecieron casi al instante, era algo que no me esperaba.
La conversación fue bastante rápida e incómoda, se notaba que para ella tampoco era fácil la situación, me invito a la fiesta de cumpleaños de Emily y yo como toda buena amiga, acepte sin medir más, aprovechando para preguntarle si Dean podía ir conmigo.
–¿Él es tu novio? – me preguntó.
Dude al principio para responder, estaba indecisa si decirle o una mentira, o simplemente ser sincera, pero quería escuchar como reaccionaba si le decía que Dean si era mi novio.
–Sí, es mi novio.
Se quedó en silencio por unos segundos y luego respondió tratando de parecer normal.
–Vale, ven con él, no hay problema, nos vemos.
No me dejo responderle, simplemente corto la llamada y yo no pude evitar dibujar una sonrisa tierna en el rostro, parecía que a Camille no le había gustado para nada escuchar que tenía novio, eso me daba a entender que yo no le era indiferente y aunque estaba mal, eso me producía mariposas en la barriga.
Resulto bastante tedioso pedirle a Dean que por esa noche fingiera ser mi novio, el alegaba que no había porque fingir, que podíamos hacerlo realidad y yo solo colocaba mis ojos en blanco y le soltaba un pequeño golpe para que tomara seriedad en el asunto, el cual acepto sin más y juntos nos fuimos hasta la fiesta de cumpleaños de Emily, sentía muchos nervios mientras íbamos de camino, me había esmerado mucho para deslumbrar esa noche.
–¡VANI! – escuche que gritaban, justo cuando pasaba la puerta de la entrada.
Era Emily quien venía con una amplia sonrisa y los brazos abiertos hacia mí, le correspondí al tenerla al frente, le desee un feliz cumpleaños y le entregue el regalo que le había comprado.
–No debiste, muchas gracias.
–De nada, mira te presento a mi novio, Dean.
El chico se acercó a nosotras y me tomó de la cintura pegándome a él, luche mucho en ese momento para que no se notara que me incomodaba esa acción, mientras que el disfrutaba el momento.
–Uh lala – dijo, mirándome con picardía–. No me habías contado que ya eran novios.
–Pues, si – gruñí, al sentir como Dean aprovechaba y me apretaba más a él.
Luego que Emily nos dejó para recibir más invitados, aproveche la oportunidad para darle unos cuantos pequeños golpes a Dean por aprovecharse de mi vulnerabilidad, el simplemente reía a carcajadas y alegaba que ese era del precio a pagar por la mentira que estaba diciéndole a mi amiga.
Tomamos asiento en una mesa que estaba desocupada y nos acompañó un par de copas de champagne, quería estar normal en ese momento, disfrutar de la agradable fiesta, pero no podía simplemente hacerme la vista gorda y sacarla de mi mente, la buscaba mirando a todas partes, pero parecía no haber rastro de ella por ningún lado, lo cual era extraño ya que tenía entendido, ese era su apartamento.
–Necesito ir al baño – le dije a Dean, antes de levantarme de la mesa.
Busque a Emily por todos lados hasta que la encontré hablando con un grupo de chicas, me acerque tímidamente para preguntarte donde estaba el baño a lo que ella me presento y luego me indico donde estaba, y a causa de la alta música no pude escuchar bien, pero bueno, abriendo puertas lo encontraría, pensé.
–Creo que me dijo que era esta – dije para mí misma, antes de abrir la puerta.
Al abrir la puerta me quede helada y sin saber qué hacer, no era el baño ese lugar y mucho peor aún, era una habitación y adentro estaba Camille, quien me miro con asombro, estaba hablando por teléfono, pero automáticamente colgó la llamada para colocar toda su atención en mí.
–Lo siento Camille, yo… yo estaba buscando el baño y me confundí de puerta – le dije con nervios antes de intentar salir, pero ella rápidamente me detuvo.
–Vania espera, aquí hay un baño también – me dijo, tomándome de la mano.
Me quede mirando la unión de su mano con mi muñeca y sin decir nada más pase a la habitación, ella cerró la puerta detrás de mí.
–Esta es mi habitación, ese es mi baño privado, úsalo, seguro el de invitados estará ocupado o algo, no pensé que Emily iba a invitar a tanta gente, se suponía eran solo los amigos más cercanos – me dijo, con notable incomodidad en su rostro.
–Seguro ella no pensó que vendrían tantos.
Ella me miro encogiéndose de hombros y yo aproveché para entrar al baño rápidamente, al salir la encontré sentada en su cama y al mirarme se levantó.
–¿Viniste con tu novio? – me preguntó.
–Sí, me debe estar esperando – le dije, recostada en la puerta, de verdad en ese momento me estaba sintiendo muy nerviosa, tenerla ahí cerca de mí, las dos solas era algo torturante.
Ella bajo la mirada dudando y yo solo quería salir de ahí antes de que cometiera una estupidez de la cual me iba arrepentir después, Camille me gustaba tanto que podía dominar mis sentidos, podía en ese momento quitarme la cordura si ella así lo quería.
–Vania, discúlpame por lo que voy a hacer, pero tal vez no tenga otra oportunidad como esta.
Quise preguntarle a que se refería con eso, pero no me dio tiempo, pues ella sin medirlo más se abalanzo sobre mí y me beso, fue algo que me dejo helada, no pude reaccionar, mi cuerpo estaba inmóvil y mis ojos grandemente abiertos, sentía sus labios cálidos sobre los míos, pero simplemente y por la gran impresión no podía corresponderle.
Solo falto que se separara de mi al ver que no le correspondía para que mi deseo más oculto saliera a flote, tomándola de la mano y acercándola nuevamente a mí, pero esta vez el beso fue más intenso, nuestras lenguas se encontraron por primera vez y mis sentidos renacieron en ese momento, nunca había sentido lo que con Camille ahora, las mariposas en mi barriga revoloteaban con furor, mi corazón latía con fuerza y mi lujuria subía a un nivel que jamás había experimentado.
Coloco sus manos en mis caderas y me condujo hacia la puerta, en donde sin separarse de mis labios paso el seguro de la puerta y continuamos con esa batalla de besos, pero esta vez a pasos lentos hacia la cama, yo la verdad estaba tan deslumbrada por la emoción que no podía pensar con buen juicio, solo estaba dispuesta a dejarme llevar por ella, estaba dispuesta a que hiciera conmigo lo que quisiera esa noche, tal vez no tendríamos nuevamente otra oportunidad como esa.