Casa en Ruinas

1998 Palabras

Nikolai, el Pantera, entró en el pueblo con una única y obsesiva meta: reconstruir la guarida de su mujer y de su hijo. No quería volver a ver esa cama coja ni esa cuna improvisada de tablas desiguales. Los ojos del Pantera, acostumbrados al lujo de los palacios rusos y las villas italianas, no toleraban la escasez. Su mente, que en el pasado solo calculaba riesgos y ganancias en millones, ahora se concentraba en la calidad de un colchón o la suavidad de una manta. —Necesito la cama más grande que tenga. Y que sea la mejor —dijo con su voz grave, la cual pareció llenar la pequeña tienda. El dueño, un hombrecillo regordete con un bigote gris, lo miró con los ojos muy abiertos, sin saber si la seriedad del ruso era una broma o una orden. —¿La más grande? —tartamudeó. —Tengo una de matrimo

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR