Antonella Subí a mi auto, y no se cuántas vueltas di, no quería llegar a casa, no quería ver a Alberto, lo único que quería era ver a Emilio y decirle lo que había hecho Mila junto a Eduardo. Si, se que fue manipulado por ella, pero fue lo suficiente para separarnos. No sé cuántas veces le marqué y nunca contestó, al final decidí regresar a casa, solo esperaba que Alberto no estuviera. —¡Vaya! Vaya, hasta que por fin apareces, llevo toda la maldita noche esperándote. —pegue un brinco al escuchar la voz de Alberto detrás de mí. —No estoy de ánimo para hablar ahora —dije e intenté seguir mi camino. —Lo siento mucho cariño, pero me vas a escuchar. ¡Aquí las reglas las pongo yo! Y créeme que he invertido mucho dinero en ti como para que ahora vengas a hacerte la digna —dijo, me tomó del

