Horas más tarde, Victoria llegó a su apartamento después de haber disfrutado de una cena relajada con su hermana. Mientras revisaba su teléfono, vio un mensaje de su amiga Nina, mencionando que había quedado con su primo en un club. Echó un vistazo al reloj. Eran las 7:45, y su mente no podía evitar divagar hacia Blake. Todo el día había estado pensando en él, resistiendo la tentación de tocarse a sí misma solo porque quería que fuera él quien la complaciera. Su cuerpo ansiaba sus caricias, tanto que cualquier otra cosa le parecía insuficiente. No dejaba de preguntarse si realmente deseaba seguir adelante con un hombre como él. Apenas lo conocía, pero la forma en que lograba apoderarse de su cuerpo y su mente era devastadora. En solo dos días, Blake Moreau había conseguido poner su mundo

