ELEONOR Desde el momento en que estuve frente a frente con la muerte, supe que mi vida no iba a volver a ser la misma. Por más que quisiera hacer como si era una chica fuerte, que esa circunstancia no iba a perjudicarme en mi diario vivir, sabía que no iba a resultar fácil. Cada uno de los cinco días que había pasado desde que estuve a punto de morir, los había pasado con miedo. Simplemente no podía fingir que mi vida era normal, a cómo podría hacerlo cualquier joven protagonista de alguna distopía adolescente; no, pues yo casi podía ver a Aurelio en cada esquina, lo que me provocaba terror de que esta vez sí quisiera llevarme. No podía dejar de sentirme a la defensiva. Sentía su presencia cerca de mí, en cada ensayo de ballet, con cada tropezón que tenía haciéndome sentir torpe, inclu

