ELEONOR Maldita sea. No podía dejar de pensar en el puto sueño de la noche anterior. Ni siquiera entendía como carajos había sido capaz de llegar hasta ese punto, si antes de ello las pesadillas de los calabozos eran las que estaban atormentándome. Pero lo había sentido tan real, que con solo cerrar los ojos era capaz de sentir las manos de Admes sobre mi piel. Deseaba tanto que aquello se hiciera realidad, aunque no sabía hasta que punto se podía realizar tal hazaña con una persona que solo yo era capaz de ver. Muerdo mi labio inferior para así evitar que una tonta sonrisa se dibujara en mis labios. Admes, Admes, Admes... ¿Cómo era capaz de permanecer permanentemente en mi memoria? Trato de concentrarme en lo que el profesor habla sobre las fotografías que habíamos entregado como pr

