Capítulo 2: La noticia.

1560 Palabras
 Capítulo 2: La noticia. 【Aurora】 Llego a mi casa, siento que algo como una presencia me acompaña desde que me senté en la banca del parque Henryson, saludo cordialmente a mi madre y a mi hermano mayor para luego entrar a mi habitación. -Unas horas antes - Estoy llegando de las clases de tenis, cuales fui obligada a asistir, mis padres me inscribieron ya que decían que no socializaba con personas de mi edad, que me pasaba horas en mi habitación, tocando piano y solo veía a mi mejor amiga Paula. Le entrego mis cosas a Sergei mi mayordomo, entro a mi habitación para ducharme y cambiarme salgo renovada de mi habitación, he quedado con Paula para comprar unos helados. Lo que me tiene emocionada, tengo como una semana con una rutina que no me agrada, consiste en ir a la escuela después al tenis para acabar en mi casa. Salir de eso me hace feliz. —No podemos seguir así, Harry quizás debemos divorciarnos. — Escucho una voz muy melancólica desde la cocina, algo me dice que no debería escuchar la conversación pero solo sigo a mi instinto de curiosidad. Son como las 6 de la tarde ya mi padre debe estar aquí, mi madre también. Me escondo debajo de la isla de la cocina. —No sé en verdad lo que dices no lo entiendo. — Refuta mi padre con un tono de ignorancia, frunzo mi ceño al no entender el tema de conversación. —Tienes un tiempo así Harry sabes muy bien lo que significa. — Cuestiona mi madre con ligera voz de enojo. Mis palpitaciones se van acelerando al ver que los Zapatos de mi padre rodean la isla. —Amelia solo hablas tonterías. — Excusa mi padre una vez más. Veo que se va hacia la sala, escucho como mi madre golpe la isla y se va hacia el otro lado de la casa. Suspiro aliviada al saber que estoy sola en la cocina. Me levanto y limpio mi trasero del polvo que había en el suelo, veo que el mármol de la isla reposa un pedazo de papel con algo escrito. Me acerco viendo hacia los lados para que nadie me vea agarrando el papel, tomo y lo guardo en mi pantalón. Salgo de la cocina para estar en las escaleras de la entrada de mi casa. Me siento en lo últimos escalones y me dispongo a leer lo que dice. “Tu esposo te está engañado con una mujer del trabajo, Amelia date cuenta. Firmado por: M”. «A pues, esto debe de ser una mala broma hacia mi madre. Mi padre jamás engañaría a mi madre con una mujer». Pienso aunque en mi corazón sienta que me estoy mintiendo, unas lágrimas sin mi consentimiento salen de mis ojos. Corro hacia el portón le pido a Alfred que es el vigilante que me deje salir. Sigo corriendo hasta la casa de Paula. Creo que le diré que la compra del helado se pospone. Toco suavemente el timbre después de dos toques me abre Paula con una sonrisa pintada en su rostro, sin perder tiempo me abraza transmitiéndome su cariño. — ¡Ay!, Aurora te extrañe bastante. — Se aleja de mí. Para analizarme. Sonrió forzadamente para no preocuparla, ella en cambio inclina su cabeza confundida. —¿Te pasa algo?. — Inquiere tomando mi mano. —Nada, solo estaba llorando porque me raspé la rodilla jugando tenis pero ya está bien, te venía a decir que… —¿Te la trataron?, ¿Te duele mucho?. — Interroga agachándose para ver mi rodilla, también me agacho pero chocamos nuestras cabezas lo que desprende mucho dolor en mi frente. Nos reímos de lo que paso y agradezco mi torpeza para poder así cambiar de tema. —Bueno te quería preguntar se posponemos lo del helado, vine muy cansada del tenis, no te quería dejar plantada. — Escupo media verdad, no quiero que algo que ni siquiera yo entiendo lo sepa ella, tampoco quiero que tal vez lo que sea solo un rumor se esparza no siendo verdad. —Oh, no te preocupes desde que te vi andabas extraña, me imagino que es eso. — Sonrió ante su comprensión, la abrazo y me levanto mientras que me alejo me despido con la mano. Camino sin rumbo entre las calles de Londres, bajo un lindo atardecer ve a mí alrededor y todas las personas caminan unas están acompañadas otras solas como yo. Solo sigo pensando que mi familia está a punto de separarse y no puedo hacer nada. Me siento tan impotente que no sé si volver a casa o quedarme vagueando por las calles de Londres. Veo al cielo y está a punto de anochecer, camino por el parque mientras que el aire frío golpea mi rostro húmedo por las lágrimas que he derramado. Puede ser dramático de mi parte pero ahora no es de mi interés saber si estoy llevando esto muy lejos. Veo un banco a la distancia que es el más bonito de todos los que he visto, me acerco y lo contemplo por varios segundos. Se ve cómodo me siento y saco le papel que estado guardando toda la tarde en mi bolsillo, lo leo una y otra vez. Sin comprender mis lágrimas salen de mí a mares, ya es de noche, me siento sola, sin quién acudir quizás yo lo decidí así quizás sea obra del destino. Pasa el tiempo y aún sigo aquí sin mover ni un musculo, creo que ya todas las personas que merodeaban se fueron a sus casas o qué sé yo. Viene a mí un olor muy distintivo a mis fosas nasales, sigo inhalando y es un olor verdaderamente agradable, «Creo que es algodón de azúcar». Confirmo para mis adentros, cada vez más se hace más fuerte. Lo que logra embriagarme. Siento como una mano está en mi hombro volteo pero no hay nadie al instante pasa una brisa muy fuerte a través de mí. Puedo percibir que se sientan junto a mí. La mano que estaba antes en mi hombro es llevada hasta mi cabeza acariciando suavemente mi cabello, las gotas saladas que salían de mis ojos se detuvieron. Siento un gran calor junto a mí, una calidez que logra calmarme y me hace sentir muy bien. Veo a donde posiblemente viene la calidez, no sé si mi visión me está jugando una mala pasada pero parece que el aire se mueve. La calidez se aleja un poco de mí. Sonrió al saber que posiblemente algunos de los espíritus protectores me acompaña. —Por favor vuelve a casa, todo estará bien, te lo prometo. — Una voz masculina, me susurra al oído y de golpe una corriente de aire imparta en mi rostro, por lo que cierro los ojos para que no me entre ninguna basurita en ellos. Esa voz no me asusta presiento que me guía y mi corazón me dicta que debo acatar sus órdenes. Por lo que me levanto y voy directamente hacia mi casa. Me sentía sola pero ahora, no hace falta decir que me siento acompañada. Siento que me sigue, aunque esa presencia lejos de asustarme, me gusta que esté a mi lado. Llego a mi casa, siento que algo como una presencia me acompaña desde que me senté en la banca del parque Henryson, saludo cordialmente a mi madre y a mi hermano mayor para luego entrar a mi habitación. Aun siento en mi corazón que la presencia no se ha ido, lo que me gusta, no obstante, me incomoda un poco porque tengo que ir al baño y no me gustaría que me viera hacer mis cosas. Tengo 19 años y creo en las presencias y en el más allá, quizás no he madurado bien por eso aún sigo creyendo en eso. Me voy al baño y cierro la puerta, sigilosamente hago mis cosas en el inodoro, extrañamente desde que la presencia está conmigo, no siento la necesidad de llorar. Me siento bien y en paz conmigo misma. —¡Aurora, ven a comer!. — Me llaman a cenar. Por lo que salgo del baño, ya no siento aquella presencia cálida, me entristece un poco pero voy con una sonrisa al saber que me cuidan desde no sé dónde, me siento feliz de saber que no estoy sola. —Amor, no te he visto en todo el día, solo cuando nos saludaste, ¿Cómo te fue en el tenis?. — Inquiere mi mamá con una sonrisa forzada. Mi hermano solo come, veo que está como en “modo automático”, lo que me causa risa. —Bien mamá… Gracias por preguntar. — Le sonrió con la más sincera dulzura que tengo. Ella al parecer en el acto sus ojos se ilumina y por poco deja de estar triste. —Tú Erick… ¿Cómo vas con la universidad?. — Interrogo, solo recibo un bufido como respuesta. —Lo tomaré como que tu novia te dejó por uno más bonito…— — ¿¡Pero qué!?… Aurora déjate de juegos solo no quiero hablar ahora. — Me recrimina Erick sonrojado, por lo que yo río sin parar, mi mamá ahoga algunas carcajadas. Por ahora sé que las cosas no está bien pero algo me dice que van estar mejor, no importa qué trabajaré duro por ello.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR