Después de replantearse por varios minutos que hacer, Melo tomó distancia de su amigo y respiro hondo—Me casaré con Kev — aseguró.
Ya se encontraban en un restaurante para pasar el día. Hugo la llevo a su amiga para que puedan comer tranquilos, solo le pidió que no sea infeliz y la observó de perfil —Solo quiero que estés tranquila que tomas la mejor decisión — le pidió.
Suspiró —Deja que pase el tiempo porque no se qué haré — dice mirándolo.
Melo creía que estaba lista para tirar todo y empezar de cero. Kev si estuvo en sus momentos más complicados como Hugo pero Samuel se había llevado un pedazo de su corazón que no podía borrarlo tan fácil.
Salieron de ese restaurante y abrazo a su amigo — gracias por aguantarme— le dio un beso en su mejilla.
—Llámame.
Al día siguiente, fue con Kev hacía la oficina cómo solía hacerlo y la expresión de él no era más que decepcionante. Le toma su mano —¿Podemos almorzar hoy juntos?— preguntó.
La observó de reojo y siguió manejando —Si, Melo podemos hacerlo— le responde cortante.
Ella se aproximó tanto que quedó respirandole en su mejilla, sonrió y le dio un beso —Perdon por no contarte lo de Samuel— le susurró.
Negó con su cabeza—No debes disculparte, fui un idiota en tratarte así. No te mereces eso y perdón también por mi reacción pero entendeme— dice mirándola fijamente y vuelve hacía adelante.
Mueve su cabeza— Está bien, que sea un tema del pasado y estemos bien — le pidió.
Sonríe —Si, la semana que viene tenemos una reunión con la organización del casamiento, no te olvides — dice terminando de estacionar el auto para que ella se baje.
—No me olvídare nos vemos en unas horas — le dice dándole un beso en su boca.
Ella creía que tapando todo con detalles podía hacer que Samuel se le quite de su corazón pero fue ahí cuando sintió que todo era un caos. Delante de sus ojos paso Samuel con su esposa, sonriendo y conversando como si nada. Melo dejó caer su cartera y Kev observó de lejos cada acción de su parte. Apretó sus puños, bajo del auto corriendo y fue al rescate —¿estás bien?— preguntó agachándose a juntar sus cosas.
—Si, solo — se quedó callada cuando escucho que otra vez intervenía..
Se puso a su altura—Melo, ¿estás bien?— preguntó y a su lado estaba Yaz.
Ya Samuel se le había puesto al lado de Melo con su esposa y ahí fue cuando la realidad le demostró que ya no podía correr más. Era hora de afrontar la verdad —Si, debo irme con mi prometido— dice nerviosa y tomando a Kev del brazo.
—¿Se van a casar?— pregunto metiéndose en el tema.
Kev la abrazo por la cintura— Si, nos queda arreglar unas cosas del casamiento y ya estamos — dice riéndose.
De repente Samuel la fulminó con la mirada a Melo y todo lo que tenían se les estaba deshaciendo de las manos.