10. Ya no hay marcha atrás.

508 Palabras
—Si nos casaremos— aseguró. Samuel sonríe, finge que todo estaba bien entre ellos y ya nada quedaba. Observó como caminan de repente dejándolo atrás—¿Está todo bien entre ustedes?— preguntó. Kev desconfiaba de que aún todo este apagado entre los dos, Melo necesitaba hacerle sentir que ya fue el pasado Samuel para ella y sonrió—Si, está todo bien —dice nerviosa. Suspiró profundamente abrazándola mientras caminaban hacia adentro de la empresa y atrás de ellos iban Samuel con su esposa. Mira de reojos—Seguramente esté todo porque veo que ese hombre está casado y muy feliz — susurró. Entrecierra sus ojos y gira su rostro para verlo — ¿Qué estás queriendo decirme?— preguntó. —Nada, solo que son una pareja muy feliz por lo que se nota — aseguro. Mira hacía adelante, saluda a las personas de seguridad y sigue su camino —Si, Kev es lo normal — dice mirándolo. Y entra por completo— Buenos días — saluda esquivando mientras tanto escucha que atrás suyo Samuel conversaba con su esposa. Melo siempre creyó que ese hombre nunca sería fácil de atar y que no existiría mujer que pueda cambiarlo. Pero de pronto estaba casado, sonriendo y siendo una persona tan diferente de lo que Melo pensó que se sorprendió. Le dio un beso en la mejilla a Kev— Te veo en el almuerzo— le dice sonriendo. Le agarró su rostro con las manos, plantó un beso en sus labios — Si, pasaré por ti — le dice guiñando un ojo. —Gracias. — Te amo — le dice mirándola. Tose de los nervios, Kev le estaba diciendo “Te amo” delante de Samuel. Su asombró fue tal que tosió sin parar y agitada, respiró. Yaz tenía de la mano a Samuel, eso y como se entrelazaban sus dedos le bastó para sentirse celosa. Sonríe tontamente y respira hondo—Yo también— dice dándole un beso corto en sus labios. Kev saluda con su mano a Samuel y a la esposa, se retira mirando su celular. Yaz se acerca — Debo irme, fue un placer Melo— le dice sonriendo. — El mío también, nos veremos seguido— le dice mirándola. Se encontraban de nuevo en la oficina de ella, parecía que últimamente era el lugar preferido de los encuentros favoritos y que sean seguidos. Cuando se pudieron quedar solos, Samuel camina peligrosamente hacia ella pero antes cierra la puerta de la oficina. Su mirada queda fija en ella —¿Qué carajos fue eso lo de afuera?¿lo estás haciendo a propósito?— preguntó. Nerviosa retrocede varios pasos, toca la pared con su espalda— Samuel — susurró tartamudeando. Mueve su cabeza— ¿Samuel, qué?— preguntó subiendo su mano hacia la mejilla—No te entiendo, estás jugando al papel de la mujer enamorada que está por casarse y buscando no se qué — dice elevando sus hombros. —Buscando amor, Samuel. Eso hago— grito en su rostro.
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