1. Tres años.

2015 Palabras
—Sabes que no puedo mudarme contigo porque Hugo es mi único amigo y no lo dejaré solo—grita mientras se termina de cambiar de la ropa. Ingresa a la habitación y sonríe al verla así, la abraza por atrás y apoya su pecho en su espalda. Le aparta el cabello a un lado y no tarda en dejarle besos hasta llegar a su hombro—Ya lo sé pero quiero dar ese paso contigo, Melo. Me cansé de tener horarios para tenerte—se quejo y hace que se gire para quedar frente a frente. Lo abraza por el cuello, sonríe y le da un beso corto sobre sus labios—Kev, vayamos lento y no nos apresuremos—susurró. La suelta y abre sus brazos para darle la tregua —Esta bien pero recuerda tres años—dice saliendo de esa habitación. Melo se sienta en la cama, mira al suelo y mueve su pierna. Melo había superado tantas cosas están al lado de Kev que a veces en su cabeza recapacitaba pero la relación con su amigo era más fuerte. Suspiró fuerte y se arrojo hacia atrás, en su lado siente que alguien también la imita y le toma su mano—Se ha ido porque tenía mucho trabajo, ¿qué pasa?—pregunto. —No lo sé, Hugo. Parece que estoy luchando contra algo dentro mío que no deja ser feliz del todo—dice mirándolo. Mueve su cabeza—¿Es por él?—preguntó. Entre ellos habían llegado a un arreglo que no se nombraba más el nombre “Samuel", ya no existía en ese mundo y menos cuando tanto daño le provocaba a ella. Dispuesta a lo que sea para olvidarlo, se tomó los dos primeros años para enfocarse en quererse a sí misma y le costó bastante porque al lado había conseguido a una persona especial que lo acompañaba a superar ese pequeño desliz en el amor. Sonríe tontamente al recordar esa noche de salida que se cruza con Kev, desde ese instante sintió que ese hombre aparecía en su vida para hacerle olvidar todo. No le llegó a contar toda la verdad, solo una versión resumida para que la entiendiera. La empuja suavemente mientras observa como se ríe —Es por él—se limita a decir tímidamente. —Melo debes soltarlo porque te hará mal y lo sabes, ¿no estás enamorada de Kev?— preguntó mirándola. Madrid era todo lo que nunca supo dejar, ella se sentía espléndida en esa ciudad tan hermosa y feliz por estar rodeada de personas que la apoyaban incondicionalmente. Mira hacía un lado, su nuevo hogar que logró terminar con su amigo —Ya no sé lo que es el amor, Hugo—dice levantándose de su asiento—Debo irme a trabajar—susurró. Se puso de pie y la señaló—Desde hace años estás esquivando lo que pasó, no te sentaste nunca hablar abiertamente de lo que te pasa aquí— le toca el pecho y se aleja—Te matarás, Melo —le aseguró. Desde que tomó la decisión de continuar con su vida y dejarlo a Samuel. Fue cuando Melo realmente cambio, se había pasado días, semanas y años sin sonreír, apenas salía a trabajar y estudiar. Pero después de hacer un poco el duelo pudo salir una noche, estaba en un bar con Hugo y se queda mirandolo fijamente. Sus ojos se encuentran con un hombre sonriente, con amigos, despreocupado y con una luz radiante que a ella le llamaba la atención. Aún recuerda cuando lo conoció y su camino se abrió, hizo dos pasos y fue directo hacia Kev. Desde esa noche no pudo separarse de él, tenía momentos que le hacía olvidar todo su pasado pero otros detalles que le provocaban regresar de golpe y pensar en Samuel. Niega con su cabeza —Es mejor escaparme porque me lleva al pasado, necesito estar ocupada y que Kev no me presione—dice revolviendo su ropa. Nota que su amiga estaba como distraída, ida en sus pensamientos sin hablar y cada vez más acelerada con las cosas—Necesito que me hables, Melo—le exige. Arroja varías prendas encima de su cama, se desviste delante de su amigo y sonríe—¿Esto en queda bien?—pregunto cambiando de tema y mostrando su ropa para ir a trabajar. Revolea sus ojos y se pone en el camino de ella—Toda la ropa te queda bien, pero lo que te queda mal es hacerte la distraída y cambiarme de tema. Háblame—le dice molesto. Agacha su mirada, deja que sus mechones de cabello tapen sus ojos y maldice —Nunca podré mentir contigo, Hugo—se queja y hace dos pasos hacia atrás—Sabes que me casare en un mes y cuando estoy feliz al lado de Kev, aparece Samuel, sus recuerdos y todo. Ya no lo soporto—dice tomándose la cabeza desesperada. Pone sus manos en cada hombro de ella para que no siga moviéndose, observó la desesperación en su voz y en mirada. Ya se podía notar que estaba explotada y que todo le venía con todo —Melo, ven—dice abrazándola —No estás obligada a casarte, ya deja de complacer a todo el mundo y piensa en ti—le aconseja soltándola. Limpia sus lágrimas y sonríe—Ay, dios—exclama —estoy sensible—suelta entre risas. —No, estás viendo que aún te falta superar cosas y debes cerrar un ciclo de tu pasado para abrirle completamente la puerta a Kev en tu vida—le afirma mirándola. Hace un gesto con su boca—No lo sé—responde cortante y mira el reloj de su mano —Se me hace tarde—dice apurada. Se coloca una campera—Vamos que te acompaño—le dice mirándola y sonriendo. Hugo acompaño a su amiga hacía la empresa, pudieron hablar con más detalle sobre sus sentimientos y todo lo relacionado a lo que antes solía callarse. Le tomó la mano —Después del trabajo te vengo a buscar así bebemos algo y se pasa está angustia, amiga—sonrió.. Lo abraza para despedirse—Esta bien, gracias por escucharme—susurró. Le tomó su rostro—Siempre estaré para...—se quedó callado. Lo mira fijamente sin lograr entender porque se quedó en silencio de una forma brusca. Le mueve su mano frente a su nariz —¿estarás para qué?— preguntó insistiendo para entender que le había sucedido. Traga saliva, hace un movimiento con su cabeza para que ella también se volteé. Sus ojos se abrieron enormes, su corazón se le detuvo y podía escuchar los latidos fuertes, sus nervios nacieron de nuevo—¿Qué hace acá?—preguntó volviendo la mirada a su amigo. —No lo sé, Melo. De repente sus ojos estaban viendo a Samuel entrando por la puerta principal de la empresa, a su lado una mujer que parecía una supermodelo y un guardaespaldas atrás que no paraba de hablar con otra persona más. Ella se quedó mirando, noto que iban de la mano y se sonreían entre sí cuando iban hablando en ese camino. Melo supo desde ese instante que aquel hombre que la atormento con su amor estaba volviendo a ocupar una parte de su vida. Niega con su cabeza varias veces, retrocede y no lograba calmarse —No puedo ir allá adentro, no cuando está Samuel— soltó nerviosa. Le agarra su mano—Jackson se enojara y debes cumplir, ya faltaste ayer —le remarcó. Se toca el pecho—¿Cómo quieres que haga?¿Me aparezco ahí y aparento ser la mujer más feliz del mundo?—pregunto tartamudeando. —Haces como si nada, no puede aparecer Samuel y mover tu vida así. Acuérdate que estás con Kev—le dice mirándola. Melo pensando en Kev, mueve su cabeza y respira hondo. Cierra y abre sus ojos. Necesitaba ser una mujer, no hacerle saber que aún dentro de ella pasaban cosas con Samuel y superarse así misma. Estuvo 3 años pensando en como sería su reencuentro, si lograría mirarlo a los ojos, si podría ser la mujer más dura del mundo y no sentir que algo quedó pendiente entre ellos. Pero todo eso se le borró cuando lo vió tan cerca, le tomó la mano a su amigo—Tienes que acompañarme—le ordenó. —Eres una miedosa. Sus piernas no le funcionaban, se detuvo en la puerta y respiro hondo. Levanto su mirada con una sonrisa como todos los días, saludo a las personas de seguridad, luego a las secretarias y camino hacia su oficina. Casi corriendo entraron y cerro la puerta con todo—Ya está, sobreviví—dice respirando profundamente. Su amigo quedó delante de sus ojos y tapa su boca. Ella mueve su cabeza para entenderlo, no le hablaba nada y solo señalaba la puerta. Hasta que abre su boca—Creo que no, mira atrás—dice riéndose. Rápidamente se voltea y lo ve—¿Qué hace Samuel parado en mi puerta?—preguntó nerviosa. Retrocede y se choca con su amigo, le toca su pecho, escucha que golpea dos veces—Atiende, y si pregunta por mi, inventa una mentira—le ordena escondiéndose en el baño de la oficina. Hugo no sabe que decirle, estaba también nervioso porque Samuel siempre le sacaba la verdad con varias preguntas y sonríe—Hola, Samuel— dice haciéndose el distraído—Tanto tiempo—le da espacio para que pueda ingresar a la oficina. —Hugo veo que algunas cosas no cambiaron por acá—dice mirando para todos lados. En la otra puerta a la derecha estaba escondida Melo que cerraba sus ojos mientras escuchaba todo. Le rezaba a todos los santos para que no se diera cuenta que estaba escondida. Se pone delante de los ojos de él para que no siga observando, nervioso sí algo se sabía—Ya ves que no, ¿y a qué se debe tu visita a esta oficina?— preguntó. —Queria ver a Melo, me comentó Jackson que aún sigue trabajando acá y quería verla— sostuvo. Larga una carcajada nerviosa ,lo mira fijamente Samuel y no entiende de que chiste se reía de esa forma. Se queda callado, traga saliva—Melo, sí—dice haciéndose el desentendido y lo señala—Creo que está por venir—dice callándose la boca. Mira su reloj—Según tengo entendido debía estar en su puesto de trabajo a las 8 de la mañana y son las 9 —le explica . Se golpea suave la cabeza—Tienes razón pero se le hizo tarde, está ocupada Melo y vendrá ahora—dice nervioso. Samuel camina hacia él, sube su mano hasta su hombro y lo presiona fuerte, se escucha como Hugo se queja del dolor—Nunca fuiste buen mentiroso, Hugo—le repite varias veces mientras sigue presionando su hombro —¿Que es lo que la tienen tan ocupada a Melo que debe dejar su trabajo?— preguntó molesto. Escuchándolo a Samuel hablarle así a su amigo pudo darse cuenta que ese hombre no había cambiado tanto con los años. Apoyo su cabeza contra la pared murmurando que se fuera y que su amigo no hablará. Sabía que ahora sí estaba completamente pérdida y que se enteraría de su vida en pocos minutos. —Está ocupada— dice moviéndose para que no siga lastimando su hombro. Se ríe—¿En qué está ocupada? ¿llevando papeles de Jackson?— insistió con varias preguntas y sin dejarlo escaparse. —Está ocupada con su casamiento— dice haciéndose a un lado para que lo soltara. Samuel dejo de agarrarle su hombro y retrocedió aturdido por la noticia, mirándolo fijamente y esperando que sea una mentira. Pero Hugo solo se acariciaba su hombro sin mirarlo. Niega con su cabeza sin lograr entender—¿Melo se casará?— preguntó.
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