5- SOLEDAD

2226 Palabras
MARCO La soledad es como un persona que te acompaña se siente en cada rincón de tu habitación, casi puedes tocarla y saborearla. A mí me acompaña la soledad desde hace seis meses, desde que ella me dejó por seguir una sed de venganza que se ha hecho cada vez más grande, es inagotable e incansable las ganas de perseguir quien le quito algo tan irreemplazable como lo son los hijos para una madre. Entiendo porque lo hizo ¿cómo no? Yo jamás hubiera querido que ella se manchara las manos de sangre por alguien tan poca cosa y ruin como lo son los hombres que nos arrebataron todo. Entiendo la manera en que lo hizo y una parte de mi esta molesta por haberme dejado y la otra parte se siente orgulloso de que ella logrará tanto en tan poco tiempo, es una mujer perfectamente capaz y cualificada para todo lo que se le viene encima. Es solo… Que la extraño malditamente tanto que duele, es un dolor en el pecho, como un yunque que no te deja respirar bien, no te deja dormir, no me deja pensar claramente. —He dejado pasar demasiado tiempo — digo resoplando con esfuerzo al levantar la barra viendo a Enzo. —Bueno…, al principio estabas drogado, cuando despertaste y estabas desesperado Hamza tuvo que recurrir a amarrarte así que pues… —se queda pensativo —ya han pasado muchas semanas desde eso. —Ayudame a llegar a ella —le pido por quinta vez esta semana. Le pido cada semana que sabotee las cámaras de seguridad para poder largarme, ya cuando Hamza se de cuenta estaré lejos. No voy arruinar los planes de Hamza y Magdalena, pero, la necesito. —Amigo no creo… —intenta mediar conmigo de nuevo. —No, topo. Vamos, no haré nada estúpido solo quiero verla, eso no es ningún pecado, si ella quiere que me devuelva a España lo haré. Lo juro. —Esta bien— exhala, lo veo incrédulo al ver su respuesta —no me veas así o no te ayudo nada. Vamos. —Vamos, no te arrepentirás. Me estaba volviendo loco, me imaginaba a Magdalena en todos lados y vivía más borracho que sobrio, para sobrellevar su ausencia. Mierda me escuchaba como una marica. Si no me quiere a su lado mientras persigue a esa escoria ya veré que hago, al menos quiero verla cada cierto tiempo, pero es un suplicio no verla en tantos meses. Luego de que topo se fuera recibí la llamada de Magdalena y la necesidad por verla se incremento. —Es todo. Iré por ti — le dije a la habitación vacía. Preparo una pequeña mochila con las cosas más importantes y espero a un mensaje de topo a las pocas horas me aviso cuando desactivo las cámaras y yo use el mismo fármaco que Magdalena hace seis meses y les ofrecí café a los chicos, era algo que hacía constantemente así que no me se vio sospechoso y luego cayeron como moscas, los metí dentro de la casa y salí al aeródromo más cercano para subir en el jet que me llevaría derechito ver a mi mujer. Mi negra. El viaje fue una eternidad, me pare, camine, dormite, pero aún así sentía una gran ansiedad. Nunca he sido un hombre inseguro, nunca he tenido que perseguir a nadie y ahora voy en busca de la mujer que me drogo y me abandono hace seis meses. Dicho así suena cruel, pero, Magdalena es todo menos cruel, se que se dejó llevar por el dolor de la pérdida, por no tener consuelo, por no tener justicia, por ser injusto su situación. Aún me siento culpable indirectamente por la muerte de mis hijas, aunque se que no provoque el accidente soy indirectamente responsable de ese hecho y es un peso que llevaré toda la vida en mis hombros. Me doy una ducha antes de aterrizar y me llevan a las favelas, pagamos por subir y me llevaron directamente a la fiesta de despedida de mi mujer, y lo que vi no me gustó un poco. Seis putos meses. Aún no puedo creer todo el tiempo que deje correr. Seis meses en los que dejé que Hamza me atara cuando leía en mí las ganas de llegar a Magdalena. Siempre las tenía, pero me desesperaba cada cierto tiempo. Él se maravillo con lo que ella era capaz de hacer, así que le dio recursos ilimitados y la mejor seguridad para cazar y matar a Elijah. Lo entendí, ella hace mejor trabajo que yo, pero aún así quiero estar con ella. Mi chica es capaz de acabar el mundo entero buscando venganza, es capaz de destruir y y reducir a cenizas a quien dañe a sus seres amados, si eso no es caliente como el infierno. Mierda, no se que lo sea. De hecho verla tan entera, tan ella, es un alivio, se que hay oscuridad que alberga en su alma, en lo profundo de su corazón hay una bestia dormida, la puerta de la jaula está abierta y saldrá a jugar cuando Magdalena lo decida, su alma se fragmento al tomar tantas vidas, pero, todos se merecían su destino y Kato no pudo tener mejor final. Tal vez peor, dependiendo de que punto de vista se mire. Los meses pasaron lentos, despacio y dolorosos, lo único que me distraía minimamente era hacer ejercicio, no sólo me mantuve en forma sino que me duplique en tamaño. Mi corazón se aceleraba y mi cuerpo sudaba y entraba en pánico absoluto cuando me enteraba los peligro que corría mi negra, esos días Hamza le tocaba amarrarme durante semanas a una silla y ahí me dejaban con pan y agua para debilitarme y que no saliera detrás de mi mujer. Ese estúpido brasileño me recordó, que Magda anda por ahí sin un anillo que diga que es jodidamente mía. Remediare eso. Eventualmente. No quería proponérselo en esas circunstancias, yo había pensado en flores, un hombre tocando el violonchelo, girasoles, margaritas y nomeolvides por todos lados, pero, no pude ni llegar al hotel. Una vez más Magdalena nubla mi raciocinio y terminé como un auténtico animal, pidiéndole matrimonio mientras compartíamos un explosivo climax. Sea lo que sea, funcionó. Aceptó ser mi esposa. Mi mujer aceptó y colocarle ese anillo es el próximo paso y pronto un bebé en su vientre lo antes posible. Parezco un cavernicola. Tal vez este mal, pero es jodidamente mía y nadie podrá arrebatarmela, pensar en el anillo que tengo en mi bolsillo, puesto en sus delicados dedos e imaginar luego nuestras alianzas uniendo nuestro amor, luego de eso no veo la hora de ver de nuevo su estómago hinchado con mi bebé gestando en su vientre. Solo espero que estemos vestidos para el momento del “Si Acepto” La veo dormir a mi lado y es lo mejor que me ha pasado en un largo, largo tiempo, cuando me iba a dormir sonó su celular y eso la hizo alejarse de mi lado, la deje hablar por teléfono pero me levante, me puse unos boxer y salí a la pequeña sala y allí estaba ella, agazapada en el piso totalmente desnuda, mientras ella terminaba su llamada yo admiraba sus tatuajes. —Viajaremos —me explica mientras se levanta, con el teléfono en la mano y como dios la trajo al mundo. —La yakusa espera ¿no? —dije simplemente. —Así es, debo hacer muchas cosas antes del viaje. —Cierto, pero, primero —la cargo sobre mi hombro y la regreso al cuarto. Ya vamos tarde y sin ella no pueden irse. Una vez acomodados en los jet, no todos cambiamos en el que traje y ciertamente no iba a separarme de ella, después de muchas horas de vuelo veo a Magdalena y no puedo creer que este de nuevo conmigo, está revisando unos papeles con Gerald de la Yakuza, estaremos en Japón en cualquier momento. —¿Crees que puedas tomarte más vacaciones en tu trabajo? — me pregunta sin mirarme analizando lo que tiene entre manos. —Tengo una excedencia indefinida— respondo hábilmente. —Bien, porque no sabía hasta cuando eran tus vacaciones y no se cuanto tiempo estemos en Tokio, tal vez una semana, tal vez más, quizas menos —alega algo soñadora— y quiero pasear y conocer el lugar ¿Has estado ahí? —Un par de veces, negra. Te gustará, aunque los japoneses son conservadores, su arquitectura son únicas y hermosas. —Estoy cansada, ven conmigo— se pone de pie y estira su mano en mi dirección. Descubrí su cuerpo otra vez en el avión y en el baño de este, al menos unas tres veces más, durante las casi veinticuatro horas de vuelo. Luego de llegar nos llevaron a una residencia perteneciente a Hamza y nos fuimos a descansar luego de que los chicos miraran alrededor. Todos estábamos hechos papilla por ser un vuelo tan largo, todo el día volando y haciendo pequeñas escalas sin descanso no es fácil, ya Hamza previo a eso había contratado gente para cuidar los alrededores de la casa mientras nosotros descansabamos. En la noche tenemos una cena en un restaurante con Akiro Takahashi así que todos nos vestimos acorde a la situación. Magdalena se puso un vestido conservador estilo oriental, muy parecido a un kimono. El vestido le llegaba a la mitad del muslo, es de color blanco hueso adornado por un árbol de cerezo hecho a mano por todo el vestido, algunas flores parecían que caían, su largo y oscuro cabello estaba recogido en un moño en la base de la nuca con unas trenzas a los lados, se ve algo suelto pero a la vez muy bien pensado, tiene su particular par de botas de caña alta que tanto le gustan. Siempre está hermosa, puedo admirar su belleza todo el día sin descanso. Salimos en dos camionetas a un pub muy conocido y caro en Tokio, New York bar es un sitio muy exclusivo e inolvidable. Llegamos al edificio y subimos hasta la planta del bar, los ventanales nos regalan una hermosa vista de Tokio y su movida noche. —Tenemos reservación— digo en mi perfecto inglés. —¿A nombre de quién?— pregunta el maître. —Akiro Takahashi. —Pasen, los están esperando— responde sin revisar la especie de tablet que tiene en las manos. Nos acompaña a una mesa cerca del ventanal, a la reunión solo subimos Gerald, Magdalena y yo. Esta vez los chicos esperan abajo haciendo guardia. La mesa esta alejada del resto de los comensales en un punto discreto, pero no tanto como para que otros lo noten, hay un hombre sentado en la mesa solo, pero si estoy en lo correcto el lugar está fuertemente custodiado. Se levanta en cuanto nos divisa a unas tres mesas para esperarnos, los japoneses son estrictamente educados y conservadores. Nos saludamos según su tradición inclinando la cabeza, a Magdalena no le extraña así que estudio o ya sabía cómo eran sus costumbres. Nos sentamos y enseguida un mesero nos trae la carta, el menú está en japonés e inglés y Magdalena se guía para pedir, me hace varias consultas y a Gérald otras tantas. Se ve que se llevan bien, luego de seis meses cuidándola, sumando a eso el embarazo se hicieron buenos amigos. Luego de que recibimos el segundo plato, Akiro comienza una charla trivial en un perfecto inglés sobre el viaje y que nos parece Tokio, Magdalena responde en su fluido inglés encantada con la arquitectura y la historia de todo Japón, le comentó que piensa vacacionar luego de culminar las reuniones y Akiro se muestra complacido y deslumbrado por Magdalena. Lo entiendo perfectamente, ella irradia luz, sus ojos brillan maravillada con el mundo. —Te invito a mi casa mañana, mi hermano hará una demostración. Estamos de celebración este mes. —Encantada, asistiremos— responde Magdalena muy cordial. —La comida ya está pagada, fue una velada encantadora— dice levantándose. —Lo fue, muchas gracias. —Por favor quédense y prueben nuestros cócteles son exquisitos. —Lo haremos, gracias— vuelve agradecer Magdalena. Akiro se aparta para irse y nosotros nos levantamos y nos despedimos nuevamente inclinando la cabeza. Luego de que se fue, el mismo mesero que nos sirvió la cena nos trajo postre. —No confían en mí — resopla cuando el camarero se retira. —Tienes que tener paciencia, los mafiosos son muy machistas aún en estos tiempos— explica Gerald. —Hay que ver como podemos hacer para que confíen en nosotros— digo pensativo— estas cosas llevan tiempo. —Tiempo es lo que no tenemos. Necesitamos una estrategia, pero será mañana solo quiero ir a casa y descansar— anuncia Magda algo desinflada. —Mañana resolveremos eso, no solo es que seas mujer, ya tienes una reputación, vencer a el mejor luchador de los puños de fuego, esa noticia corrió como polvora. Saben que eres hábil y buena en lo que haces, intentarán probarte y ahí tal vez ganar algo de confianza— insisto para que esté tranquila. Comimos el postre y luego nos levantamos para irnos, Magdalena cabeceó varias veces en el auto, esta sumamente cansada, creo que todos lo estamos. Espero que esta visita sea mejor de lo que se planea.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR