CAPITULO 7
Abrí más mi boca dándole más acceso, para que nuestras lenguas se juntaran y bailaran al ritmo de nuestros besos, saboreándonos, rodee mis brazos por su cuello, volka bajo suavemente sus manos por mi espalda, apretándome el culo, mientras me levantaba, enrede mis piernas en su cintura.
Diablos esto se sentía jodidamente bien, mi cuerpo respondía ante él, ante sus toques, sus corridas de manos.
Nos separamos por falta de aire, mordí labio inferior, estábamos con la respiración agitada. Volka junto su frente junto a la mía.
–¿Qué estamos haciendo volka? – susurre agitada
–Besándonos – me sonrió
–Tonto, eso lo sé, pero apenas nos conocemos, yo no soy a si – mordí mi labio inferior
–Eso lo sé, para mí también es todo nuevo, nunca pensé que te encontraría, y solo quiero tenerte para mí, no quiero compartirte con nadie – aparto algunos mechones de mi cabello detrás de mi oreja.
Habíamos cerrado los ojos, tratando de que nuestra respiración volviera a la normalidad, nuestras frentes seguían unidas, y volka aún me tenía en sus brazos, con mis piernas enredadas en su cintura.
–Volka, toda la casa apesta a exi…–dijo Luciano entrando al salón, quedando parado en el marco de la puerta.
Solté mi agarre de volka, con mis pies ya en el suelo. Agache mi rostro avergonzado por el hecho de cómo nos encontró Luciano, ¡dios! Que va a pensar de mí.
–Siento haber interrumpido – inclino su cabeza
– ¡NO! –grite, Luciano se dio vuelta a mirarme– no tienes que irte, yo me iré, permiso – sin levantar mis ojos me aleje de volka, pasando por el lado de Luciano, sentí como soltó una carcajada de su parte.
Joder ahora se burlarán de mí, ¡que estúpida! Como pude haber caído, en esas básicas seducciones, es que nunca nadie me había dicho esas cosas.
Que me querían como mujer. Siempre me han querido como la hermana, amiga, mejor amiga. Pero nunca como una mujer.
Cerré la puerta de mi habitación, necesito una ducha fría.
(…)
Estaba acostada en la enorme cama, en la oscuridad, no podía dormir no podía sacar de mi mente, lo que paso hoy con Volka, ni siquiera había querido bajar a cenar, con los demás, estaba demasiado avergonzada por lo sucedió y para el colmo Luciano nos había pillado j***r.
Necesitaba hablar con mi mejor amigo, pero no sé si estará en su habitación, lo extraño tanto desde que estamos encerrados aquí no he podido hablar con él.
Me levanté de mi cama, abrí las enormes cortinas, necesitaba tomar aire, me sentía ahogada, tratando de nadar y nadar para poder salir hacia la superficie, pero cada vez se hacía más difícil.
Abrí la enorme ventana corrediza, el frio viento golpeo mis mejillas, me senté en el frio suelo del balcón, apegué mis rodillas a mi pecho mientras apoyaba mi barbilla en ellas.
No sabía lo que me estaba pasando, estaba confundida con Volka apenas habíamos cruzado palabras, solo nos conocíamos hace 2 días, pero sentía como algo magnético me llevaba hacia él.
–Dime que tengo que hacer– susurre mirando la hermosa luna llena que brillaba con fuerza en el cielo estrellado.
Cerré los ojos por un momento, una ráfaga de viento se levantó de repente, azotando mi cabello, y como un susurro llego a mis odios
–Ve, al bosque ahí encontraras respuestas.
Abrí mis ojos de golpe, fue como un pequeño susurro, como si alguien me estuviera hablando a través del viento, genial ahora me estaba volviendo loca, estaba por levantarme, cuando por las pequeñas aberturas de la rejilla de mi balcón, pude ver como Susy y Caleb salían del bosque, ella venia desnuda, pero la cubría la chaqueta de Caleb.
El la miraba con adoración y ¿amor? Pero si apenas se conocieron en el desayuno, ¿Cómo puede estar pasando esto?, seguí mirando a escondidas, la tomo por la cintura para luego besarla, Caleb bajo sus manos a sus piernas levantándola, ella enredo sus piernas en la cintura de él, Caleb comenzó a besar su cuello, ella estaba con ambos ojos cerrados disfrutando.
Pero al momento de abrirlos, sus ojos eran del color dorado como el sol, y sin pensarlo ella mordía el cuello de Caleb, mi corazón comenzó a latir desenfrenadamente, comencé a respirar con dificultad, sabía que todos estaban locos aquí, que había algo raro, ¿pero canibalismo? Eso era otra cosa nosotros corríamos peligros.
Estaba por levantarme para poder ayudar a Caleb y escapar de ese lugar si tenía que saltar, el maldito balcón, lo haría sin dudarlo, pero al momento de mirar nuevamente ella lamia con su lengua la marca que había dejado en el cuello de Caleb, lo más extraño fue que el parecía aún más excitado, sin soltarla la volvió a besar con ferocidad, mientras caminaba con ella hacia dentro de la casa.
Yo no podía moverme del frio suelo, estaba petrificada con lo que acaba de ver, ¿Qué demonios fue eso?, mi corazón estaba por escapar de mi pecho, no, yo me tengo que ir de este lugar ahora mismo, entre a la habitación nuevamente abrí mi computadora, para poder ver la hora, eran las 3 de la madrugada. La volví a cerrar abrí mi maleta me vestí con un vaquero holgado, mis zapatillas, y una sudadera negra.
No quería dejar a Caleb solo, pero al parecer él estaba cautivado por la hermana de volka, sé que me protegería y me apoyaría, pero no, tengo que escapar y salir a buscar ayuda para poder salvarlo.
Sali nuevamente al balcón, mire hacia abajo, no había nada, mire así mi lado y vi una enredadera, si esto me servirá como ayuda para poder bajar.
Comencé a bajar con cuidado, tratando de meter el menos sonido posible, porque al parecer ellos tienes oídos super biónicos.
Al legar al preciado suelo, me puse mi gorra, y caminé directamente al bosque mirando hacia todos los lugares. Al llegar al denso bosque un escalofrío recorrió mi espalda, la luna llena daba la suficiente luz para poder ver.
Comencé a correr como nunca en mi puta vida, tenía que escapar de este lugar.
No sé cuánto llevo corriendo, el puto problema es que no sé dónde estoy, seguí corriendo, vi una colina, la subí para poder ver hacia donde tenía que caminar.
Al llegar a la sima, maldije porque todo estaba cubierto de árboles, no se veía ni siquiera la casa de los lunáticos, al menos estaba a salvo lejos de ellos.
Comencé a correr nuevamente entre los árboles, cuando sentí como chocaba con algo y caía golpeando mi trasero, al levantar mi mirada, me encontré con un torso desnudo, su cuerpo estaba magníficamente trabajado, sus anchos brazos, seguí recorriendo mi mirada hasta llegar a su rostro.
Quede con la boca abierta, era tan hermoso, incluso más que Volka, su piel bronceada, sus ojos eran de color diferentes, uno era azul como el mar mientras el otro celeste como el cielo con pequeñas motas del azul intenso, su nariz perfilada, su mandíbula, sus cejas pobladas, su cabello n***o azabache, largo hasta sus hombros, era hermoso como un maldito Dios.
Me levante rápidamente, cuando Sali de mis fantasías, me entro el terror ¿Qué hace en medio del bosque?, ¿Por qué no lleva ropa?, claro debe estar enterrando a sus víctimas,
–¿Qué haces en mi territorio pequeña loba? – el Dios arque su ceja