OLIVER Después del show con los policías, por fin llegamos a casa. La verdad, no tengo cómo echarle la culpa a Lily. Si alguien la empujó a manejar, fui yo. Apenas metimos la llave y abrimos la puerta, sentí ese presentimiento raro... y con razón. Ahí estaba. Mi mamá. Qué lindo. —¿Mamá? —dije, entre sorprendido y resignado. Ya me olía lo que venía. Y no era precisamente una visita por cariño. Pero no me soltó ni un hola, su mirada estaba pegada a Lily. —¿Mamá? —repetí, esperando que al menos me volteara a ver. No lo hizo. Mi madre nunca ha sido fan de Lily. Supongo que aún no supera que no es Jhoana. —¿Y esta qué hace aquí? —disparó sin pena. Asi de directa era mi madre. —Tiene nombre, ¿eh? —le contesté, más por respeto a Lily que otra cosa. Mi mamá, estaba que reventaba, pero n

