LILY A la mañana siguiente desperté con mucha pesadez. Todavía tenía este vestido enorme puesto. No supe a qué hora me quedé dormida; estaba tan cansada y tan exhausta de todo que fue fácil dormirme. Miré la hora del reloj y eran las diez de la mañana. En serio dormi demasiado. Me puse en pie y me quité todo lo de encima, agradecí que Oliver no anduviera por aquí cerca. Me fui al baño y me di una ducha con agua tibia. Me sentía extraña, si, porque estaba casada. Ya no era una mujer libre sino una mujer comprometida con el mismísimo Oliver Hayes. Increíble, ¿no? Sin embargo, sabía que era solamente una mentira. Cuando terminé de ducharme salí al cuarto, me asusté en cuanto vi a Oliver allí. Iba solo con unos pantalones de pijama y su pecho desnudo. —¡Oliver! Me asustaste —me sostuve más

