Aunque siempre me imaginé sólo a la hora de morir, no niego que me perturba la idea de ser enterrado sin tener a las personas más importantes acompañándome ese día. Hoy resulta tan triste que sólo dos de ellas estén aquí, Alicia y Mariam. Una de ellas aún admirándome como su amigo poeta, la otra como su marido traidor. Ambas percepciones tan distantes e ilógicas. Pensé que le dolería un poco a mi esposa, saberse viuda. Parece un alivio en vez de sufrimiento. Alicia mi amiga fiel, llora porque no me podrá tener a su lado otra vez. Risoría las trampas que te pone el destino. El país está convulsionado por el brote pandémico y sólo en las redes se corrió la noticia de mi muerte. Los detractores son felices con esta noticia, los que me apoyaron finguirán que no les dolió para evitar ser

