Las cosas probablemente se habían complicado bastante, de eso aún no estaba muy segura. Sí puedo admitir que mis nervios de acero tambalearon por un momento cuando vi esos ojos color esmeralda enfocarse en mi. Jamás había pensado que finalmente la hubiera convencido de venir, había tenido la certeza de que se negaría a dejar a sus tías, su hogar y todo lo que ella conocía para venir a una ciudad que era un mundo lleno de bestias. Pero al parecer no la conocía, ya no más. Pero verla en cierta forma alegró mi corazón de maneras que no podía imaginarme, ahora la vería con más frecuencia sin la necesidad de ocultarme, sin la necesidad de escabullirme para que nadie supiera que conocía de su existencia, en especial la familia Caine. Aunque esta nueva integrante en la casa ponía en riesgo

