Cuando trajeron Karin a la casa, estaba débil, pero contenta; le había ganado una a su padre, se había demostrado a sí mismo, que tenía carácter para defenderse, esto le daba fuerzas para seguir luchando para lograr que no la casaran con un desconocido que no amaba. Ahora, tanto ella, como Claudia estaban bajo la incertidumbre de lo que Guillermo pensaba hacer con ella, era un hombre obstinado y terco, y no iba a permitir que celebraran aquella victoria por mucho tiempo. Claudia y Tomasa se esmeraron en reanimar a Karina, alimentándola para que recuperara nuevamente sus fuerzas, y al día siguiente, amaneció con ánimos de hablar y sonreír . Claudia se levantó muy temprano a recibir la leche que antes de amanecer le traía diariamente Edgard, quien estaba enterado y preocupado por el es

