—No soy una cobarde. Era evidente que Paige no se tomaba en serio un entorno así. Había estado muchas veces en un lugar peor que éste y estaba a punto de desabrocharse el cinturón de seguridad. —Yo lo haré. Martin se acercó a ella y de su cara se desprendió un agradable olor. De cerca, Paige descubrió que era muy guapo. Incluso su piel era muy buena. Martin levantó la vista y la miró con sus ojos profundos —Cuéntame cuando tengas tiempo. —VALE. Martin salió primero del coche y le abrió la puerta. Después de que ella saliera del coche, él le colgó la bolsa de un hombro y luego le entregó las cosas que acababa de comprar. —Puedes comer si tienes hambre por la noche. Paige quiso negarse en un principio, pero al ver la mirada de él, alargó la mano para tomarla. Inesperadamente... Al

