Retrocedí de inmediato, tropezando y cayendo al suelo, el pánico se hizo de mí, una criatura enorme se asomaba de la espesura del bosque dejando ver solo su enorme cabeza. Era tan obscuro como la noche, pero su pelo brillaba con la luz, como si fuera de plata quemada, sus enormes dientes fueron lo que más llamó mi atención, profirió un gruñido que recorrió su garganta y terminaba sofocándose en su hocico, sus mejillas se movían cada vez que sofocaba el aire, su aliento era fétido, nauseabundo, como si se pudriera desde el interior, Sus ojos negros encolerizados me miraban, se agazapó a punto de lanzarse sobre mí, acaso tenía que correr a avisarle a la despistada Allyson que corría en peligro. Empecé a retroceder y me levanté, pero vi que la Allyson se levantaba del montículo, retrocedien

