HARPER Arthur Vance murió esa misma noche, apenas tres horas después de que Liam entrara en su habitación, se fue en paz, según me dijo Martha por teléfono entre sollozos, sosteniendo la mano de su hijo, Liam había llegado a tiempo, mi mentira, mi sacrificio, había servido para algo, pero mientras el mundo financiero lloraba la pérdida de un titán y las acciones de Vance Industries fluctuaban salvajemente, yo me sentía hueca. Había perdido a mi mentor a mi figura paterna y en el proceso, había perdido al amor de mi vida. Los tres días siguientes fueron una neblina de dolor y aislamiento, me quedé en la suite del hotel St. Regis que Cole había pagado, protegida por Chloe, quien ladraba órdenes al servicio de habitaciones y mantenía a la prensa alejada, no supe nada de Liam, ni un mensaje

