Sacando fuerzas de donde no tenía, Deneb empujó a Tom, logrando escabullirse por su costado mientras limpiaba sus húmedos labios con el dorso de su mano. Su mirada reflejaba furia absoluta, aquel hombre siempre le resultó repulsivo a pesar de lo endemoniadamente atractivo que era. Con manos temblorosas intentó quitar el seguro de la puerta, finalmente lo logró y sin mirar atrás intentó abandonar la oficina de su padre, pero Tom la cogió con brusquedad del cabello, impidiéndole avanzar. —¿A dónde crees que vas? —Estrelló el cuerpo de la rubia contra la pared más cercana. —Aun no he terminado de hablar, al parecer tu educación deja mucho que desear. —Posó una de sus manos sobre el pecho de la joven, descendiendo lentamente hasta agarrar uno de sus senos con la mano, estrujando este con cier

