Coloco mis ojos en los de él, que se tambalea. Pero termina abalanzándose hacia mi cuerpo, sosteniendo mis brazos. Sus labios quedan cerca de los míos. ─Te daré un baño, esperemos que con eso, se te pase el efecto del licor ─expreso, nerviosa por su imponencia sensual. Él resopla, asintiendo. Coloco mis manos, en el bordillo de su camisa, dándole una mirada para pedirle permiso. La curvatura erótica aparece en sus comisuras. ─No tienes que pedirme permiso para desvestirme ─dice, cubriendo mis nudillos con sus palmas. Alentándome a subir la camisa sobre su cabeza, mostrándome su torso desnudo. Paso saliva, ahora colocando mis dedos en el elástico de sus calzoncillos. Tirando hacia abajo. Su m*****o está en descanso sobre sus gónadas, y aún se ve enorme para mí. Le guío hacia la ducha,

