Bajo lentamente de la planta alta, mientras mis dedos se deslizan por el pasamanos de madera pulida. La luz del mediodía se filtra por los ventanales del pasillo, proyectando sombras sobre las paredes color crema. Encuentro a Adrián parado en el recibidor, su figura esbelta tensada como la cuerda de un violín, sosteniendo un sobre blanco entre sus manos. —¿Qué es? —inquiero luego de saludarlo con un beso suave en los labios. No necesito ser adivina para comprender que en ese sobre se esconde alguna citación relacionada con el juicio que está llevando esa mujer, para obtener la custodia de Andreu. —Es una citación para ti —dice, sin extenderme el papel, como si quisiera protegerme de su contenido unos segundos más, como si retener ese sobre entre sus manos pudiera de alguna manera
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