Arturo. Dmitri no tuvo otra alternativa que rendirse ante la evidencia y entregarnos cada gramo de información que había recolectado durante su exilio. Ese archivo, forjado en la culpa y la clandestinidad, se ha convertido ahora en nuestro mapa de guerra. Si aquellos espectros del pasado deciden regresar para terminar lo que empezaron hace veinte años, no se encontrarán con una familia desprevenida, sino con un muro de contención implacable. Lo que sigo sin procesar del todo es la agudeza de Ágata. Cuando habló directamente hacia el micrófono oculto, nos dejó en evidencia una vez más. Fue un recordatorio mordaz de nuestro primer encuentro, cuando ella ya sabía que la seguíamos incluso antes de vernos. Si no conociera la lealtad que profesa a sus hermanos, diría que nació para liderar la

