Tranquila yo estaré a tu lado, no te preocupes — escuché decir a Daniel y yo trato de respirar lo más profundo posible, quería llenarme de valentía y serenidad para lo que se vendría, en definitiva este era el momento que menos me gustaba. —Tienes razón todo estará bien por favor no me dejes sola tengo miedo — expreso con temor mirándolo a los ojos, tratando de calmar mis angustias, ya que sabía que pronto, llegaría Andrés para colocarme la tormentosa intravenosa. Habíamos llegado hace un aproximado de 10 minutos, me encontraba semi recostada sobre la cama de esta habitación, en todo este tiempo no había podido calmar mi temor a las agujas y a las posibles consecuencias de este tratamiento, siempre que realizaba las quimioterapias tenía malestares muy fuertes qué eran tediosos para mí,

