Los shoppings de mi país no eran tan diferentes a los de Miami, quizás eran un poco más grandes las tiendas y la variedad de las cosas, pero no entender lo que me decían las empleadas me frustraba demasiado cuando Joaco no prestaba atención. Él pagó absolutamente todo lo que quise comprarme y me ayudó a llevar las bolsas sin quejarse, diciéndome lo hermosa que me veía con cada cosa que gasté e incentivándome a llevarme todo lo que encontrábamos. Según yo le usé casi todo el margen de la tarjeta de crédito, pero dijo que tenía un montón y él mismo me impulsaba a comprarme más. Antes de ir a almorzar entré a una tienda de Victoria's Secret y con su ayuda compré biquinis y ropa interior, aproveché que lo llamaron por teléfono y agregué a mi compra alguna lencería de más para poder usar con é

