Una semana después, la ropa de Rita ya no me gustaba, renegaba de ella porque nada de lo que me prestaba me quedaba bien, mi amiga era flaca pero su fisonomía era de huesos grande, muy diferente a la mía que mis hombros no estaban tan alejados uno del otro como los de ella. En general, nada de lo que me prestaban mis amigas para ir a trabajar me gustaba cómo me quedaba, extrañaba mi ropa y no quería verlo a Joaquín para pedirle lo que me había regalo, aunque antes del sábado tenía que hacerlo si o si ya que tenía un hermoso vestido para usar en el casamiento. Dejé que Pau se vaya antes cuando mi paciente de quince años se fue con su mamá, me quedé libre unos minutos para descansar de mi día agotador y replantearme qué mierda hacer con mi vida, nada de lo que estaba haciendo parecía result

