Ady terminó de vestirse algo incómoda por aquella ropa, sus brazos quedaban descubiertos y sus escamas ahora parecían resaltar más. Sus ojos se posaron en las cicatrices y moretones que ahora decoraban su piel. De pronto sintió todo el cansancio encima, las ganas de dejarse caer ahí, de rendirse. Su cuerpo dolía y pedía simplemente olvidar todo y resignarse. Haciéndo caso omiso a esos pensamientos, tomó su vieja ropa y la hizo un ovillo para salir al encuentro con Raff. El chico aún se podía oír detrás del cúmulo de ropa. Ady no lo apresuró ni nada, tiró el ovillo de ropa junto a todo el montón, suponía que no tenia mucha importancia de donde lo dejaba. De pronto, el sonido veloz de unas patitas la puso en alerta. Detrás de los montones de ropa, vio aparecer un par de arañas negras de la

